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Ley de Competencia o Ley Antimonopolio

Guatemala es un país pequeño y pobre, con una economía basada principalmente en agricultura y poca industria, con fronteras con sus países vecinos y con ineficiencias en sus exportaciones e importaciones. Es un país con casi 17 millones de habitantes y con un PIB per cápita alrededor de los US $4,000.00/habitante.

Las empresas más grandes de Guatemala son una miniatura risible en comparación con las empresas grandes en el ámbito mundial. Pretender imponer una Ley Antimonopolio en este país (los ponentes le llaman Ley de Competencia) es hacernos un harakiri económico, pues le cerraría al país las oportunidades de poder tener empresas grandes de tamaño y  orden mundial.

Guatemala tiene un PIB que es el 28% del de Centroamérica y Panamá (PIB total US $228 millardos). Con un total de 47 millones de habitantes es nuestro mercado natural, y sin embargo, la velocidad de llevar mercancías de un país a otro no supera los 17 kilómetros en promedio debido a las aduanas, regulaciones y carreteras. Todo esto hace disminuir la competencia e incrementar los precios de los productos.

México, nuestro vecino del Norte con 127 millones de habitantes, tiene un PIB de US $1,144 millardos. Es el segundo más grande de Latinoamérica. Y es nuestro vecino, pero tenemos una frontera y una cantidad de regulaciones y restricciones en el comercio entre ambos países que hace disminuir la competencia y obviamente incrementar los precios de los productos.

Imponer esta Ley Antimonopolio, además de que es innecesaria y redundante porque ya existe el artículo 130 de la Constitución de la República en Guatemala, provocaría que los precios de los bienes y servicios no disminuyan para el consumidor.  ¿Cuánta gente no se beneficiaría mejor de un comercio totalmente libre de barreras? Esto es lo que mejor funciona contra el establecimiento de monopolios, pues lo correcto no es que exista solo una empresa, sino que esta no pueda imponer un precio de monopolio, y para ello nada mejor que la apertura total. Esto es eliminar toda barrera de entrada y salida de productos al país, así como de empresas. Si alguien quiere fabricar y vender algo que lo pueda hacer sin pedir tantos permisos y sin tener privilegios que lo protejan como los aranceles que el gobierno ha impuesto para proteger de la competencia a algunas empresas.

Sin embargo, en la iniciativa de ley No. 5074, que es la supuesta Ley de Competencia, se exceptúa tocar los aranceles, así como las patentes. Son dos privilegios que impiden la competencia, que incrementan artificialmente los precios de los productos protegidos y hacen la vida más miserable a los habitantes más pobres del país. ¿Por qué tanta insistencia en una Ley de Competencia si al final seguiremos manteniendo la estructura de privilegios que el gobierno otorga  para proteger a ciertas empresas?

Debido a estos privilegios, la productividad del país se estanca. La iniciativa pretende que no exista un monopolio definido como una única empresa. Esta definición no tiene sentido. Se debe permitir la libre entrada y salida de cualquiera al mercado eliminando todo tipo de permisos, licencias y privilegios estatales. Al no incrementarse la productividad como debería ser se deprimen los salarios reales. El gobierno aparece luego con sus políticas de salarios mínimos que agravan el problema del desempleo e incrementan la economía informal. Es un círculo vicioso por la enorme ignorancia económica que existe en cuanto al funcionamiento del mercado libre.

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