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Un alto porcentaje de los presidentes estadounidenses fueron gobernadores antes de ocupar la magistratura presidencial.  El resto de los presidentes provienen de la rama legislativa, fundamentalmente Senadores.   Outsiders, es decir, personas sin ningún tipo de experiencia política previa han sido presidentes solamente en cinco ocasiones.

Los primeros seis presidentes estadounidenses (finales del siglo XVIII y primera mitad del XIX) habían sido todos miembros del Congreso Continental (la institución creada bajo dominio británico para darle representación a las colonias).   Durante la segunda mitad del siglo XIX,  solo dos presidentes fueron outsiders: Zachary Taylor,  el militar que  ganó la guerra México-Americana y Ulyses Grant, el general a cargo del ejército unionista ganador de la guerra civil.  Durante el siglo XX, destaca Dwight Eisenhower cómo presidente outsider. Hay una incomprensión con respecto a Ronald Reagan.  Si bien ingresó a la política proveniente de Holywood  tuvo dos cargos como gobernador de California antes de ocupar la presidencia.

La experiencia previa de gobierno es lo que permite construir el estilo de gestión presidencial y eso es la base con la cual los asesores del futuro presidente comienzan a trabajar una vez se gana la nominación.  No solo comenzará el proceso de transformar el candidato sino que también, información clasificada comenzará a ser compartida con la intención de poner al candidato con los pies en la tierra.   Precisamente por eso es que Donald Trump generaba tal nivel de expectación al ser un candidato sin ninguna experiencia política previa, con un carácter que lo hace literalmente incontrolable, conflictivo y con una tendencia a romper relaciones de largo plazo.  Sorprende que el sistema de partidos políticos en EE. UU. no lo haya excluido a pesar de lo anterior, lo cual demuestra, que Trump tiene un capital político muy fuerte no entre votantes republicanos tradicionales sino entre el votante blanco de clase baja descontento con el partido republicano.

¿Por qué la élite del partido republicano no hizo algo para detener la nominación de Trump introduciendo otro candidato de última hora?  Era perfectamente posible.   Creo que la élite del partido se dio cuenta del mensaje que enviaba si dividía la convención.   Pero luego de escuchar el discurso de Trump, me queda claro que el sistema lo metió en cintura: a cambio de la nominación, modera su discurso.   El discurso de aceptación a la candidatura presidencial  del partido republicano muestra un Trump que, si bien sigue en el espectro de derecha,  se corre un poco al centro.

Es llamativo que en ese discurso incluya cuatro puntos que lo acercan incluso a Bernie Sanders:  1) cuestiona la efectividad de los tratados de libre comercio por el daño al trabajador local (es seguro que el Tea Party y libertarios no están contentos con esto), 2) reconoce el error de implementar cambios de régimen en el exterior (seguro que los republicanos ´duros´  no están de acuerdo pues mina la influencia de EE. UU. ),  3) define a Hillary Clinton como el candidato financiado por grupos de interés (algo que Sanders siempre dijo)  y, 4) prometió proteger a la comunidad LBGT del terrorismo en clara referencia al ataque sucedido en Orlando (casi seguro que esto no gustará para nada al sector cristiano fundamentalista.

¿Qué tanto más se transformará Trump?

Eso es lo que está por verse.  Si puede llegar construir un discurso cohesionado, si puede evitar los comentarios explosivos, si se rodea de asesores con fuerte experiencia temática y si puede sobre todo explotar las contradicciones en Hillary Clinton sobre su propios votantes demócratas (mostrándo su tono conservador en política exterior –migratoria) quizá pueda ganar.

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