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Otro atentado sangriento del yihadismo en Kabul

Kabul. Una manifestación de la comunidad  hazara en la que participaban varios miles de personas, para protestar porque el  gobierno no les ha tomado en cuenta en el presupuesto nacional, excluyéndoles de varios servicios públicos, principalmente en una presa hidroeléctrica, fue atacada por al menos tres suicidas que hicieron detonar sendos cinturones explosivos ayer alrededor de las 14:30 hora local.

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Ochenta  personas resultaron muertas y más de 230 heridas  tras hacerse explotar el único suicida cuyo dispositivo se accionó.  El segundo de ellos detonó su cinturón pero solo él murió sin lograr herir a más personas, mientras que el tercero fue neutralizado y eliminado por agentes de las fuerzas de seguridad  que vigilaban la manifestación. La minoría étnica hazara  ha sufrido varios ataques de los talibanes y el Estado Islámico. Este es, sin duda, el más mortífero ocurrido en Kabul en los últimos años.

Fuentes oficiales han dado a conocer que el atentado fue reivindicado por el Estado Islámico (ISIS, por sus siglas en inglés). “Dos combatientes del ISIS detonaron sus cinturones explosivos en una concentración chiíta en el barrio Dehmazang”, indicó la organización yihadista a través de su agencia de prensa Amaq. La explosión se produjo en la zona de Dehmazang de la capital afgana y “se teme que las víctimas sean más”, indicó una fuente policial que pidió el anonimato.

El ataque tuvo lugar durante una manifestación de miles de afganos, la mayoría hazaras, que discurría entre fuertes medidas de seguridad en protesta por un proyecto eléctrico del Gobierno que excluye a una provincia de esta minoría, de la rama islámica chiíta. Las autoridades habían cercado el recorrido con la colocación de grandes contenedores y la marcha se dirigió al palacio presidencial, aunque el dispositivo de seguridad impidió el paso sin que se produjeran incidentes.”Ochenta personas han muerto y más de 200 resultaron heridas en el ataque suicida en Kabul”, dijo el vocero del Ministerio de Salud Pública de Afganistán, Ismial Kawis, quien aseguró que la mayoría de los heridos que se encuentran en los hospitales, están “graves”.

En el comunicado publicado por la agencia de noticias Amaq, relacionada con el  Estado Islámico, se afirma que “dos combatientes” de la agrupación detonaron sus cinturones explosivos en una “concentración de chiitas” en un área en Kabul. Según los servicios de inteligencia afganos, el NDS, “tres asaltantes participaron en el ataque”, pero “solo uno tuvo éxito”, lo que deja entrever que el balance de víctimas podría haber sido mayor.

El presidente afgano,   Ashraf Gani, aseguró en un comunicado que entre los fallecidos y heridos se encuentran “miembros de las fuerzas de seguridad y defensa”, sin aportar más detalles.”Celebrar protestas es el derecho de cada ciudadano de Afganistán y el Gobierno pone todos sus esfuerzos en proporcionar la seguridad, pero los terroristas entraron entre los manifestantes y llevaron a cabo las explosiones”, indicó en el texto.

Por su parte, el portavoz de los talibanes Zabaiullah Mujahid aseguró en su cuenta oficial en Twitter que este grupo no está involucrado en la acción. “Condenamos cualquier ataque que cause división ya que solo beneficia al enemigo”, afirmó en la red social.

“Al principio pensábamos que había explotado una mina, pero cuando llegué a la zona me quedó claro que se trataba de un ataque suicida “, dijo un manifestante que estaba cerca del lugar y que publicó un video en Facebook en el que se veía la plaza llena de víctimas cubiertas de sangre.

Ofensivas

Durante el 2016

En marzo de este año, un camión bomba causó  30 muertos y 320 heridos en Kabul, informaron fuentes del gobierno en esa oportunidad. Los talibanes se responsabilizaron de inmediato del ataque, el más mortífero que se había producido en la capital afgana desde 2011.

El objetivo de la explosión fue un edificio de la Dirección de Seguridad de Dignatarios, un departamento que se ocupa de la protección de funcionarios en altos cargos, pero la mayoría de las víctimas fueron civiles que se encontraban en las proximidades. El atentado, según dijeron sus autores, era “un poderoso mensaje de rechazo” a los intentos del presidente afgano,  Ashraf Ghani, de entablar un diálogo con el grupo insurgente para poner fin a tres lustros de conflicto.

El 30 de junio recién pasado, un comando talibán compuesto por “dos militantes suicidas” atacó un convoy de la Policía de Afganistán en la autopista de Wardak matando a 30 cadetes y cuatro civiles e hiriendo a unas 60 personas, la mayoría de ellas miembros de las fuerzas de seguridad, sanitarios y civiles que se encontraban en el lugar.

Los hechos ocurrieron en la pequeña aldea de Qala-e-Haidar Khan, situada en la céntrica provincia de Paghman, a unos 20 kilómetros de Kabul, sobre la autopista que une a la provincia de Wardak, de donde provenían la mayoría de cadetes recientemente graduados, con la capital del país.

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