Home > Columnas > A ver cuándo…

Teníamos un café pendiente desde hace varios meses. Y parecía ya un rito terminar nuestras conversaciones, con “a ver cuándo nos tomamos el café…”. El problema parecía ser que nunca encontrábamos el tiempo. ¿Te ha pasado alguna vez? Hasta que la intervención fue: “¿Qué harás hoy a las 5:30?”. Unas cuantas horas más tarde, la reunión de la que por tanto tiempo habíamos hablado, se hacía realidad. El reloj marcó dos horas, pero la conversación que saltaba interesantemente entre diversos temas, hizo que pareciera que el tiempo había volado y a la vez nos dejaba a ambos con una sensación de eternidad.

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Durante nuestra plática, mi gran amigo, decía: “La felicidad, es disfrutar de todo aquello que agrega verdadero valor a nuestra vida, y esas cosas suelen ser gratis. Menos razón para postergarlas”.  El cuestionamiento que yo me realicé después fue: “Si una plática entre amigos, son esas cosas gratis que nos hacen feliz… ¿por qué lo postergamos? ¿Será eso procrastinar también?”

La procrastinación es la acción o el hábito de retrasar tareas o situaciones que deben atenderse, sustituyéndolas por otras actividades menos importantes o más agradables. El doctor en Psicología, Elliot T Berkman, en su artículo publicado en Psychology Today, titulado: “¿Por qué esperar? Los orígenes psicológicos de la Procrastinación” indica que postergamos por diversas razones, he aquí algunas: 1. Porque el valor subjetivo de trabajar ahora es menor que el valor subjetivo de distraernos ahora. Es decir, le damos más valor a ver televisión, que no es urgente, que a sentarnos en la computadora a terminar una presentación. ¿Cómo cambiar? O nos enfocamos en el beneficio que nos trae terminar la tarea ahora, o disminuimos el valor de distraernos. 2. Otra razón, es el “descuento en el retraso”. Berkman expone que tendemos a disminuir el valor de las cosas si tenemos que esperar por ellas. Cuando terminar una tarea nos tomará algún tiempo, sabemos que la recompensa no la tendremos en ese momento, sino en un futuro y eso disminuye el deseo de hacerla, pues se prefiere la recompensa inmediata. ¿Cómo mejorar? Ponernos pequeñas metas en tiempos cortos, así la recompensa es más rápida y se percibe un menor esfuerzo. El autor indica: “La procrastinación es resultado de la manera en cómo nosotros evaluamos las cosas, por lo que el completar una tarea depende más de la motivación que de la habilidad”. ¿Qué te motivaría para completar esa tarea o meta que tienes pendiente?

La procrastinación, puede volverse un hábito y hacernos sentir que siempre estamos corriendo para entregar todo a último momento, o bien, puede estarnos llenando de excusas para no encontrar el tiempo que siempre queremos dedicar a otros o a nosotros mismos. Vale la pena ser diligente, ya sea para aumentar tu productividad o para ponerle fecha a las actividades que siempre has querido hacer. Pues el mejor lugar siempre será “aquí” y el mejor momento siempre será “ahora”. Y la recompensa de vivir momentos reales, en vez de solo estar deseándolos, es maravillosa, es felicidad pura… gratuita y sincera. ¡Haz la prueba y verás!

Completar una tarea depende más de la motivación que de la habilidad”. 

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