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Entrevista a Byron Lima

En septiembre del 2015 el periodista español Ricardo Angoso entrevistó a Byron Lima y nos cedió el siguiente texto:


Por: Ricardo Angoso

Byron Lima Oliva es el hijo del prestigioso y gran militar Byron Lima Estrada, ambos procesados por el asesinato del obispo Juan Gerardi y víctimas de la misma trama política que los llevó a la cárcel. A su hijo, sin embargo, le tocó peor suerte que al padre y ya ha pagado con casi diecisiete años de presidio y varios intentos de asesinato el haber estado en el punto de mira de una auténtica conspiración política que fue denunciada en su momento por algunos periodistas independientes. Ahora, ya sin cortapisas, denuncia a quienes le enviaron a la cárcel injustamente y reclama su inocencia.

“Seis meses después de estar preso, tuve el primer atentado en que salí herido, ya que se me abalanzaron 21 personas con la intención de quitarme una agenda en la que se decía que yo tenía comunicación con el presidente Arzú. ¿Eso para qué? Para presionar al presidente para que no se metiera en este asunto y ser testigo para esclarecer el caso. Se quería redireccionar hacia la pista militar”.

“Fueron utilizados falsos testigos y hubo mucho tiempo para acomodar de una forma ad hoc  a cada quien. Se presentaban testigos que eran indigentes, militares, un taxista con unas ideas descabelladas?No hubo una investigación de campo e incluso se señalaron pistas falsas. Había la intención firme de señalar como responsable al ejército guatemalteco, eso está cada vez más claro”.

Ricardo Angoso: Parece que ustedes aseguran que han sido víctimas de una conspiración política, ¿a que se debe, en su opinión, la misma?
Byron Lima: Nuestra familia tiene unos orígenes y unas posiciones claramente anticomunistas. Mi abuelo murió ametrallado por la guerrilla en 1970, en el inicio de lo que fue la guerra interna; mi padre es militar y de derechas, claramente significado, y en mi caso mi compromiso, junto con los puestos que hemos ocupado, es igual de firme que el de mi padre. Mi padre llegó a ser jefe de la inteligencia guatelmateca, no lo olvidemos, y comandante en jefe de guerra, habiendo tenido entre sus logros haber sacado a la guerrilla de la capital y haberles infringido en los combates duros daños. Yo fui jefe de seguridad del presidente Alvaro Arzú y tuve un papel protagónico en un atentado contra su persona, que conseguimos desactivar. No me perdonaron que tuviera ese papel y me juraron venganza a la salida de un juicio algunas personas relacionadas con ese caso. Pero también estuve en una unidad antisecuestro y he liberado a algunas de las personalidades más importantes de este país, desbaratando los planes de los subversivos y liberando a los rehenes. Detuvimos 14 guerrilleros, de los cuales solo sobrevivió uno.

Me tenían en el punto de mira por el asunto del atentado, en el cual se vio implicado un lechero que iba borracho, y también por mi actividad en el grupo antisecuestros. Eso, junto con mis antecedentes familiares y mis posiciones claramente de derechas, sin ambigüedades, jugó en mi contra. Yo he venido a esta situación de presidio siendo inocente. Yo estaba en Argentina haciendo un curso de Naciones Unidas para ir a Chipre a una misión de paz. Me iba a quedar como instructor de Naciones Unidas, pero me repatriaron y me capturaron de una forma injusta. Y ahí empezó el proceso para detenernos y condenarnos de una manera arbitraria y rastrera. Se crearon falsos apócrifos involucrándonos, llamadas anónimas, informaciones falsas?todo con el único fin de encausarnos y condenarnos, como finalmente consiguieron en un juicio injusto.

R.A.: ¿Quieres decir que fueron a por vosotros?
B.L.:Ellos buscaron un chivo expiatorio para golpear al ejército, con el fin de desacreditarlo, y encontraron a militares que les habían combatido y derrotado en sus pretensiones. ¿Qué mejor que condenar a un comandante como mi padre que les había infringido serias derrotas? ¿Y qué mejor que condenarme a mí que representaba a una línea del ejercito que quería recuperar su papel en la sociedad y en la nación después de la firma de la paz? Estábamos después de la firma de la paz con la guerrilla en un momento en que se estaba desguazando al ejército, sacando a sus mejores oficiales y generales. Pusieron a nuevos mandos que no sabían manejar el ejército y nosotros que veníamos de atrás nos sacrificaron.

Los políticos buscaban los ascensos por amistades y no atendiendo a criterios profesionales. Nosotros teníamos una línea de defensa de los militares que fuera acorde a su profesionalidad y al respeto a la constitucionalidad. Ahora las cosas son bien distintas y los generales son nombrados por compadrazgo, por relaciones y contactos. Se ha politizado el ejército y eso no es lo que nosotros queríamos. Estábamos señalados por nuestra condición y eso nos creó enemigos, hasta dentro del ejército. Hubo una mano negra contra nosotros para acabar como acabamos. Luego estuvo el apócrifo que fue redactado contra nosotros para señalarlos como culpables e implicados en un caso en que nunca estuvimos.

R.A.:Parece que en este proceso ha habido mil y una irregularidades, ¿es así?
B.L.:Por ejemplo, en el caso actual y en estos momentos el ministro de Gobernación ha decidido que yo no atienda a ningún medio de comunicación para denunciar determinados asuntos. ¿Por qué? Tratan de acallarme y que no cuente lo que me está pasando.

R.A.:¿Dónde está el otro acusado, el sacerdote Orantes, qué noticias tiene de él?
B.L.:En lo que yo sé es que le dieron una reducción de penas sin trabas ni problemas, a pesar de que estuvo ya cinco años en el hospital, y los jueces resolvieron en contra de todo derecho su libertad. Pero yo creo que él ha tenido suficiente tiempo para decir quién mató realmente al obispo Gerardi. Yo no estoy aquí detenido por ser el autor material e intelectual del crimen, sino por coautoría, que es algo que no está tipificado en el Código Penal de Guatemala, y complicidad, algo también absurdo.

Luego están los informes que realizó el FBI sobre el crimen, en que puso claras las pruebas sobre a quiénes apuntaba el hecho, y también las pruebas que presentó el perito español Reverte Coma, quien dijo claramente que en el cuerpo se hallaban las mordeduras del perro de Orantes. Y fueron descartadas, habiendo una tomografía y una radiografía que avalaban lo que sostenía el citado perito. Las pruebas científicas del FBI, que aseguraban que había pelos de un perro en el cuerpo del difunto Obispo, también fueron rechazadas. Se demostró, incluso, que la riña no comenzó en el parking sino dentro de la casa parroquial y se encontraron huellas de sangre en un zapato.

Los testigos, entre ellos varios indigentes, seguramente pagados, mintieron siete veces. Un psicólogo del Ministerio Público llegó a demostrar que estaban diciendo mentiras e inventando una historia. De la misma forma, se señaló que la actitud de Orantes y sus declaraciones eran dudosas. Así las cosas, yo creo que tenemos la oportunidad ahora de hacer una revisión del caso y llegar a descubrir la verdad. Tenemos que reinstalarnos, aunque el el tiempo no ha pasado en balde, y hemos pagado duramente todos estos años de atropello. No tenemos tanto interés en limpiar el nombre de mi familia, sino en señalar que la izquierda le hizo un gran daño a Guatemala por estos hechos que eran falsos y cómo el país fue desprestigiado por los verdaderos delincuentes. Los terroristas le causaron al Estado de Guatemala, y a su imagen, un gran daño y tenemos que decirlo y denunciarlo. La sociedad guatelmateca demanda conocer la verdad y debería encontrarla.

R.A.:¿Parece que en este caso la Iglesia oculta algo, no?
B.L.:En el caso Gerardi, se trató de evadir la verdadera responsabilidad y, en conexión con la izquierda, se desvió la atención sobre los verdaderos implicados en el caso. Se presentó un informe sobre los derechos humanos en los días previos al asesinato, que no tuvo eco en la población, y después se obligó a todos los alumnos del país a leer este informe tendencioso y se presentaron los los hechos absolutamente tegiversados.  Luego, después de la muerte de Gerardi, con dineros públicos se tradujo ese informe a siete idiomas y se le dio una relevancia que no se merecía. Luego se creó una Fiscalía que lleva quince años investigando el caso y buscando al autor material e intelectual del crimen sin que hasta la fecha se le conozcan resultados visibles. Ni siquiera han leído o escuchado los informes tan determinantes que realizó el FBI para direccionar la investigación hacia un buen resultado.

R.A.:¿Y por qué cree que no se tuvieron en cuenta estas investigaciones del FBI de las que habla?
B.L.:Porque estábamos inmersos en un proceso electoral al final del gobierno de Alvaro Arzú y entró la política de lleno en el proceso. Se manipularon los hechos en aras de servir a la izquierda en contra de Guatemala.

R.A.:¿Comparte las tesis de los periodistas Maite Rico y Bertrand de la Grange en el sentido de que todo este asunto no fue más que una conspiración política?
B.L.:Claro que sí. Fue una conspiración política para acusar a unos inocentes en este caso. El libro de Maite Rico (¿Quién mató al Obispo?) es una investigación seria de muchos años y no unas pesquisas como otras que ha realizado la Iglesia, que no se atienen a elementos serios.

R.A.:Usted ha sufrido muchos ataques e intentos de asesinatos en la cárcel, ¿quién está detrás?
B.L.:Seis meses después de estar preso, tuve el primer atentado en que salí herido, ya que se me abalanzaron 21 personas con la intención de quitarme una agenda en la que se decía que yo tenía comunicación con el presidente Arzú. ¿Eso para qué? Para presionar al presidente para que no se metiera en este asunto y ser testigo para esclarecer el caso. Se quería redireccionar hacia la pista militar. Casi pierdo la vida y encima fui consignado. Aparte de eso, me trasladaron, pese a estar herido, a una cárcel de alta seguridad del Estado. Me sacaron de ciudad de Guatemala y fui llevado lejos de la ciudad, en un hecho insólito ya que el atacado había sido yo. He pasado por muchas cárceles y he sido duramente tratado.

Actualmente, los Fiscales de ejecución tienen la intención de mandarme a un centro de reclusión donde están las pandillas de mareros que ya asesinaron a un compañero nuestro -el sargento Villanueva- y que trataron también de matarme a mí y a mi padre. Quieren matarme para cerrar el caso y que la verdad no prevalezca nunca. Su deseo es que para el futuro se asiente la idea de que los militares mataron al obispo Gerardi y que todo el ejército es culpable por ese crimen. Fue un crimen común, o de la delincuencia organizada, que estaba dentro de la Iglesia católica cometiendo toda suerte de delitos comunes, robos y asaltos a iglesias. Hasta estaban metidos en el tráfico de drogas y otros asuntos turbios. El FBI dijo claro, incluso con pruebas de ADN, que detrás del crimen de Gerardi estaba la banda del Valle del Sol. Hubo numerosas irregularidades, ya señaladas, pero nadie quiso escuchar los informes del FBI en donde se relataban las mismas.

R.A.:¿Hubo también falsos testigos?
B.L.: Fueron utilizados falsos testigos y hubo mucho tiempo para acomodar de una forma ad hoc  a cada quien. Se presentaban testigos que eran indigentes, militares, un taxista con unas ideas descabelladas?No hubo una investigación de campo e incluso se señalaron pistas falsas. Había la intención firme de señalar como responsable al ejército guatemalteco, eso está cada vez más claro, abriendo procesos a coroneles, sargentos, comisionados militares y patrulleros civiles. Sin embargo, pese al daño causado al país en todos los órdenes, uno observa que los antiguos terroristas o guerrilleros no han respondido ante los tribunales por los daños causados. Tenemos suficientes pruebas para encausarles, porque el ejército es una institución organizada, y sin embargo nadie se ha sentado todavía en el banquillo de los acusados. Sus crímenes están registrados. La Constitución habla de igualdad para todos, pero solo se aplicó a los militares y con ensañamiento, sin decir la verdad.

R.A.:Si hablamos de una conspiración política, ¿quién está detrás de la misma?
B.L.:Edgar Armando Gutiérrez Girón, él es el principal implicado en esta trama, junto con la Oficina de Derechos Humanos del Arzobispado de Guatemala (ODHA). También hay algunos sacerdotes simpatizantes de la extrema izquierda que han estado detrás de este asunto tan turbio, que ni siquiera son guatemaltecos, sino que los hay de todo el mundo, y que siguen la guerra por medios políticos tratando de implicar y golpear a militares.

R.A.:Es decir, ¿que van contra el ejército?
B.L.:Van contra el ejército, claramente. Quieren destruir la institución porque ese era objetivo desde que comenzaron esta guerra que todavía no ha terminado. La persecución judicial de los militares que participaron en esa guerra es el camino para destruir la institución y así lo hacen, como estamos viendo. Estos militares lo único que hicieron fue defender a la patria siguiendo el mandato constitucional que tenían; los miembros de las Fuerzas Armadas están para defender a la nación de los peligros que le acechan, como en cualquier parte del mundo.

R.A.:¿Qué expectativas tiene con respecto a su caso, quedará libre?
B.L.:Buscan motivos para dilatar mi excarcelación con asuntos falsos, como un supuesto diploma que había sido falsificado y que era un argumento claramente preparado para este fin. Se me buscan delitos, se falsifican firmas, se retrasa el proceso como sea para que siga en la cárcel sin motivo. Me han puesto denuncias hasta por infamia, calumnia e injuria por parte de funcionarios públicos en contra de un criterio justo. Hasta mi ex mujer fue manipulada en contra mía para que declarara y hasta el día de hoy ha desaparecido, se encuentra en Estados Unidos al parecer, y abandonó a su hija.

La mafia dentro de los organismos judiciales y del Ministerio Público está formada por notorios izquierdistas y lleva actuando contra los militares desde hace 25 años. Actúan en todos los ámbitos de la vida, desde las ONG hasta el Congreso, pasando por la OEA y otras organizaciones internacionales. Luego hay grupos de presión que van contra las Fuerzas Armadas y también contra el Estado de Guatemala, no les interesa ni el perdón ni el olvido, ni que el país avance siquiera, sino que solo les interesa las ayudas internacionales que reciben. Piensan que son empleadas para perseguir a genocidas y asesinos, pero no es así: solo sirven a los terroristas de la izquierda.

R.A.:¿Y por qué le tocó usted ser víctima de esta conspiración, de este caso?
B.L.:Porque nosotros sí somos claramente de derechas y estamos contra esta izquierda de la que ya hablaba antes y denunciaba. Yo, además, si logro la libertad, pienso dar la batalla a través de la política contra ellos. Tengo bien claro lo que hay que hacer en el país y no ser tibio, como lo son algunos actualmente. Hay mucha gente que tiene miedo a la llamada sociedad civil y no actúan como un presidente de todos los guatemaltecos, como en el caso actual, en que nos gobierna un general que solo actúa en función de sus intereses económicos y personales.

R.A.:¿Ha encontrado apoyos en estos años de lucha?
B.L.:Todo el ejército de Guatemala sabe que yo soy un chivo expiatorio, yo tengo una carrera militar plagada de éxitos y prestigio, no soy un recién llegado, ocupe importantes puestos y responsabilidades. Los guatemaltecos saben que yo vine aquí sin ninguna prueba para ser acusado y condenado, además por haber estado en un grupo antisecuestros tengo relación con muchos empresarios de peso. Tengo amigos en muchos grupos sociales. Me han hecho propaganda gratis desde la izquierda. Mi objetivo final es trabajar por ordenar el país que estas gentes que vienen de la izquierda, muchos antiguos guerrilleros, han desordenado y destruido desde hace veinte años.

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