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El Sistema Penitenciario está en la calle

Dice el artículo 3 del Decreto 3-2006, Ley del Régimen Penitenciario, que es un fin del Sistema Penitenciario “mantener la custodia y seguridad de las personas reclusas en resguardo de la sociedad”.

Pero tras lo ocurrido ayer en la Granja Penal Pavón, tal parece que no se cumple ni una ni otra cosa. Ni se garantiza la seguridad de los reclusos, ni el resguardo de la sociedad.

Esta es la hora en la que el director general del Sistema Penitenciario, Luis Carlos de León Zea no ha dado la cara públicamente para explicar lo sucedido. Quien se presentó al lugar de los hechos y oficializó los primeros datos fue su vocero, Rudy Esquivel. Pero ante la gravedad de los acontecimientos, debió ser De León Zea, quien asumiera esa responsabilidad. Como se dijera en lenguaje más popular, le dejó entera la pacaya al Ministro de Gobernación, quien aunque tiene competencia en el asunto, no es de manera directa.

Ser director del Sistema Penitenciario no implica solo salir en las fotos para las inauguraciones de obras o actos protocolarios, pero pareciera que este es el concepto que tiene quien ocupa este cargo. Todo cargo implica una responsabilidad y esta debe asumirse, principalmente cuando se trata de casos de alto impacto como el de ayer. La única explicación dada por De León ha sido en el Congreso, en una citación que se le hizo para cuestionarlo sobre los hechos. En dicha reunión dijo que las armas usadas para atacar a Byron Lima habrían ingresado en el camión de un proveedor de agua. Igual versión dio el vicepresidente Jafeth Cabrera. Pero, ¿tan fácil es ingresar cualquier cosa a los penales de este país? Parece que sí.

No cabe la menor duda de que en el Sistema Penitenciario las cosas no caminan nada bien. Cada vez que hay requisas en alguna cárcel, se encuentran armas hechizas, armas originales, teléfonos celulares y hasta drogas. Por dónde pueden ingresar si no es por las puertas. Eso nos da una idea de lo mal que están los controles en las cárceles.

Hace poco más de un mes cuatro reos se fugaron de la prisión El Boquerón, en Santa Rosa, y nada se ha vuelto a decir al respecto.

Es hora de que de verdad se haga algo. En la persecución penal, el Ministerio Público, con el apoyo de la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala (CICIG), ya han dado los primeros pasos. Claro, hay que reconocer que en esto también la Policía Nacional Civil (PNC) ha jugado un papel importante en las capturas. En el sistema judicial, aunque lento, las cosas parecen avanzar también, pero falta mucho. Sin embargo, en el Sistema Penitenciario, nada pasa. Solo motines y lo que a los reos se les venga en gana.

Ya debe nombrarse a alguien con capacidad para ejercer el cargo o bien capacitar personas que puedan hacerlo de una manera eficaz y eficiente.

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