Home > Columnas > Violación en la cárcel  

Muchas personas relacionan que las violaciones en las cárceles son solo las de los privados de libertad contra otros presos y guardias, o de guardias sobre reclusos, pero no se dice nada de las violaciones que a diario se cometen en el  ingreso a las cárceles o en requisas en prisiones de mujeres, con inspección vaginal en busca de algún ilícito como celulares, droga, etcétera.

¿Por qué es violación? Porque el artículo 173 del Código Penal dispone que este delito se consuma cuando -entre otras acciones- con uso de violencia física o psicológica se introduce en la vagina cualquier parte del cuerpo u objeto, será sancionado con pena de prisión de ocho a doce años.

Sin duda, garantizar la seguridad es importante en las cárceles, pero también lo es que toda medida preventiva de seguridad debe ser legítima. La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) estima que “para establecer la legitimidad excepcional de una revisión o inspección vaginal, en un caso en particular, es necesario cumplir cuatro condiciones: 1) tiene que ser absolutamente necesaria para lograr el objetivo de seguridad en el caso específico; 2) no debe existir alternativa alguna; 3) debería, en principio, ser autorizada por orden judicial; y 4) debe ser realizada únicamente por profesionales de la salud”.

No obstante, en nuestras prisiones su uso es una costumbre que se convierte en trato degradante, arbitrario y contrario a estándares de derechos humanos. Al respecto, la CIDH admitió para su trámite una denuncia por este tipo de inspección contra Argentina, por exponer hechos que caracterizan vulneraciones de derechos consagrados en la Convención, por contravenir el derecho a la familia, según el artículo 17; el de la intimidad, la honra y la dignidad, protegido por el artículo 11, y el derecho a la integridad física, según lo dispuesto en el artículo 5.

Es decir, si estas inspecciones persisten en las cárceles guatemaltecas con características de auténticos delitos de violación, seguramente Guatemala resulte condenada porque los tratos crueles, inhumanos y degradantes están proscritos y su prohibición es absoluta; además, no es razonable que un registro se efectúe infringiendo el derecho a la dignidad humana al manipular partes íntimas, cuando existen otros  mecanismos para garantizar la seguridad.

No es razonable que un registro se efectúe infringiendo el derecho a la dignidad humana al manipular partes íntimas.

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