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Enfrentar la descalificación

Irving M. Copi (Introducción a la Lógica, 2ª Ed., Bs. As., 1964), analiza el Argumentum ad Hominem, diciendo que la expresión “significa literalmente ‘argumento dirigido contra el hombre’” y que “es susceptible de dos interpretaciones”. Hoy me concentraré en la primera, que corresponde al tipo “ofensivo” (muy usado por “comentaristas de call center).

“Se la comete –dice— cuando, en vez de tratar de refutar la verdad de lo que se afirma, se ataca al hombre que hace la afirmación. Así, por ejemplo, podría argüirse que la filosofía de Bacon es indigna de confianza porque este fue desposeído de su cargo de canciller por deshonestidad. Este argumento es falaz, porque el carácter personal de un hombre carece de importancia lógica para determinar la verdad o falsedad de lo que dice a la corrección o incorrección de su razonamiento. Argüir que una proposición es mala o una afirmación falsa porque es propuesta o afirmada por los comunistas (o por “realistas económicos”, o por católicos, o por anticatólicos, o por los que pegan a su mujer) es razonar falsamente y hacer culpable de sostener un Argumentum ad hominem (ofensivo). La manera en que puede persuadir a veces este razonamiento falaz es a través del proceso psicológico de la transferencia. […] esta conexión es solo psicológica, no lógica. Aun el más perverso de los hombres puede a veces decir la verdad o razonar correctamente”.

Y así lo ejemplifica: “En una ocasión, el abogado ignoraba el caso completamente hasta el día en que debía ser presentado a la corte, y dependía del procurador para la investigación del caso del demandado y la preparación del alegato. Llegó a la corte justo un momento antes de que comenzara el juicio y el procurador le alcanzó su resumen. Sorprendido por su delgadez, ojeó en su interior, para encontrar escrito lo siguiente: “No hay defensa; ataque al abogado del demandante”.

La segunda interpretación, la “circunstancial”, “equivale a acusar de incurrir en una contradicción a la persona que pone en tela de juicio nuestra conclusión, sea contradicción entre sus creencias, o entre su prédica y su práctica. Y esto puede ser considerado como un tipo de reproche u ofensa”.

 

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