Home > Columnas > Seguro privado versus seguro social

Seguro privado versus seguro social

Los promotores de la desmopolización del IGSS plantean que, respetando la libertad de decidir que asiste a toda persona, que los trabajadores puedan elegir entre permanecer en el IGSS o buscar una opción de pensión o seguro médico privado.  Debido principalmente a la ausencia de un efectivo control sobre el cumplimiento de la legislación laboral, tenemos que de 3.6 millones de trabajadores asalariados (en relación de dependencia con un patrono) solamente 1.2 millones  (33%) están afiliados al IGSS.

.

En la práctica, por la falta de control y sanción, la inscripción de los empleadores se convierte en un acto voluntario. El que no quiere entrar no enfrenta mayores consecuencias. Incluso, debido a la mala atención de los servicios de salud, si al inicio de la relación laboral le preguntan al trabajador si desea ser afiliado, es muy probable que diga que prefiere que le incorporen la cuota al salario.  En parte también por falta de una cultura de previsión y el desconocimiento de lo que significa, en los momentos críticos, estar protegido.

A la luz de lo anterior podríamos esperar que un buen número de asalariados y de trabajadores por cuenta propia (los que según algunos rechazan el empleo asalariado por amor a la libertad y para huir de las asfixiantes regulaciones)  estarían acogidos a un seguro privado.

Mi querido amigo y compañero desde las aulas maristas y desde hace algún tiempo en ASÍES, Ing. Julio César Prado, el experto en estadísticas del proyecto Diálogo social para el trabajo decente, y quien actualmente se encuentra sufriendo quebrantos de salud, obtuvo estos datos de la Encuesta Nacional de Empleo e Ingresos 2015: de 3.6 millones de asalariados, solamente el 6.5% tiene seguro privado, y del total de ocupados (6.1 millones), que incluye asalariados, trabajadores no remunerados, trabajadores por cuenta propia y empleadores, únicamente 285,084 (4.6%) cuenta con seguro privado.

Pero de los 285,084 con seguro privado, el 75% es también afiliado al IGSS.  En el 39%  de los casos es seguro es pagado por la empresa,  en el 55% el trabajador y en el 6% es pagado en forma conjunta. Es también importante anotar que hay más trabajadores por cuenta propia cubiertos por el IGSS (76,929) -la gran mayoría son beneficiarios de un afiliado- que cubiertos por un seguro privado (26,274).  Inclusive entre los empleadores, solamente el 11% (de un total de 178,258) reportó estar protegido por un seguro privado.

Por otro lado, quienes promueven la sustitución del seguro social por seguros privados, no toman en cuenta el costo ni los límites en materia de cobertura.  Una póliza de mediana protección -grupo familiar incluido-  no baja de Q600 la prima mensual, y cualquier servicio está sujeto a deducible, que generalmente es de alrededor de Q1,000. El salario medio de los afiliados al IGSS fue de Q4,058 en 2015.  Actualmente, el trabajador cotiza el 4% de su salario para el IGSS.  ¿Estarán dispuestas las empresas a cubrirles la diferencia a los trabajadores, que excederá en no menos de Q400 a lo que actualmente contribuye el empleador?  También hay que recordar que el IGSS cubre el sueldo completo del descanso por maternidad y 2/3 en la suspensión por enfermedad, y que eso no lo cubren los seguros; que  tienen límite hasta los 65 o 75 años, y después de esa edad el seguro es impagable, y tienen límite en cuanto a los gastos que cubren.  Es cierto que la calidad de la atención en salud del IGSS está cada día más deficiente.  Pero se trata, como hemos dicho, de problemas de gestión, que pueden y deben ser superados.

Pero de los 285,084 con seguro privado, el 75% es también afiliado al IGSS.

.
.

Leave a Reply