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Magistrados: ¿impolutos?

La nota de Kimberl y López (¿Podría una reforma despolitizar la elección de magistrados a la CC? La Hora, 07.07.16)invita a discurrir sobre un tema fascinante que, lamentablemente, lo redujo a un simplismo ramplón y propagandista. Paso a explicarme.

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El nombramiento de cualquier funcionario público, sea por elección popular, sea por elección del Congreso de la República por designación presidencial o cualquiera otro sistema es, ha sido y seguirá siendo un asunto político, léase bien.  En el proceso habrá presiones sobre el poder y desde el poder.  Por tal motivo lo importante  es preservar la independencia de los jueces en el grado más alto posible.

Resulta imposible negar que la escogencia de los jueces constitucionales jamás podrá evitar librarse de consideraciones subjetivas y apreciaciones subjetivas. Claro, pueden existir personas que holgadamente reúnan las cualidades mínimas exigidas por la Constitución para optar a semejante judicatura (nacionalidad guatemalteca de origen, colegiatura profesional vigente, reconocida honorabilidad y edad profesional no menor de 15 años), pero nadie negará que alguien desafecto al régimen o al partido o partidos políticos dominantes resulte electo por mucho que otras de sus dotes superen a sus contendientes.

El nombramiento de un magistrado negro o judío o mujer o católico -para citar algunos ejemplos de la historia estadounidense- produjeron en su momento encendidas polémicas.  No se diga cuando en el período de la preguerra civil se buscaba magistrados afines a la idea esclavista.  ¿Se puede negar aquí esa “politización” a la que hoy se le huye?

Pero aún hay más.  Ferdinand Lasalle decía que la receta para diseñar una constitución es muy sencilla: En una hoja de papel viértanse todos los factores de poder… y ¡listo! ¿Qué banquero apoyará la candidatura de un magistrado anticapitalista?  ¿Qué religioso a ultranza apoyaría la candidatura de un magistrado de pensamiento “pro choice” (favorable al aborto)? ¿Alguien cree que un militar apoyará alguien contrario a su causa o, por el contrario, alguien que se dice defensor de los derechos humanos apoyaría la candidatura de alguien tildado de fascista?

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