Home > Columnas > El deporte y yo

Después de perder la vista quise hacer algo de ejercicio para mejorar mi estado de salud, que en aquellos días era deplorable; necesitaba sentirme sano y ocupar mi tiempo en algo provechoso, por lo que me inscribí en un gimnasio. Meses más tarde aproveché un espacio e inicié con la natación, y como es de suponer, debido a mis meses de inactividad el esfuerzo me parecía realmente agotador; a pesar de esto, un día se me ocurrió la brillante idea de participar en mi primera carrera de 10 km, la cual terminé con gran dificultad y con la sensación de que el deporte no era lo mío; sin embargo es fácil que una cosa lleve a la otra, y un sábado mientras nadaba me reclutaron para participar en una duatlón en la que estuve a punto de ahogarme porque el mar me dejó paralizado del miedo pero,  como en la primera carrera, logré terminar el recorrido.

A estas primeras experiencias se fueron sumando otras participaciones. Sin darme cuenta y sin pensarlo me fui sumergiendo en este fenomenal mundo del deporte.

El año pasado participé en el mayor número de carreras de mi vida; terminé mi primera triatlón y participé en eventos de ruta, pista y contrarreloj en la disciplina de ciclismo. Todo esto me preparó para que este año me propusiera la meta de participar en una maratón completa y luego quiero enfocarme en ultramaratones, por lo que sigo entrenando fuertemente para alcanzar mis objetivos.

El deporte se ha convertido en parte esencial de mi vida, me ayuda a olvidar la ceguera, me mantiene activo y saludable, tanto física como mentalmente y a pesar de que no puedo ver con quiénes compito sé que al único que tengo que vencer es a mí mismo; no soy el mejor, pero sí el más comprometido y el más apasionado.

Mis mayores satisfacciones son llegar a la meta y tener la oportunidad de absorber con mis cuatro sentidos restantes el entorno que me rodea. No hay nada más gratificante que captar con el olfato los aromas de mi tierra, escuchar sonidos inaudibles para la mayoría, sentir cómo el sol se desliza sobre mi piel y la indescriptible sensación del agua fluyendo por todo mi cuerpo. Estos son apenas algunos de los efectos colaterales que me ha brindado el deporte; esta es la relación entre el deporte y yo.

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