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Fuerzas progresistas: es ahora

Los vaivenes de los procesos judiciales relacionados con los múltiples casos de corrupción durante la administración del gobierno Pérez y Baldetti mantienen a la población distraída. Pareciera que el propósito es alargar una política espectáculo que logra arrancar nuevos aires de indignación casi cada semana. Es interesante que se ventilen asuntos de semejante magnitud en forma pública, pero la esencia de la información que trasciende solo nos presenta una reiterada imagen de fracaso administrativo en el aparato estatal, de latrocinio, despilfarro y vida de lujos de toda una gama de colaboradores en delincuencia de los gobernantes patriotistas.

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El efecto es pensado. Se estimula más antipatía en contra de los partidos políticos y la política, y se bastardea al Estado alardeando la irrefrenable precariedad de los servicios públicos, que en la realidad es resultado de acciones perversas y corruptas con el propósito de justificar su privatización. En otras palabras, hay una apuesta a un auge antipartidista y antiestatal, ácrata, en el que la lógica del mercado se sacraliza y se presenta como opción única. Esto va más allá de los patriotistas.

Mientras la política espectáculo continúa y seguimos distraídos e indignados, los espacios de decisión política siguen operando con las mismas taras, en el recinto legislativo y también en el Organismo Ejecutivo. El círculo morboso y de creación de odios oculta que aún siguen intactas las causas facilitadoras del reciente enriquecimiento inmoral de los patriotistas y sus delincuentes amigos.

Seguir esta dinámica reniega de los esfuerzos movilizadores a lo largo de 2015. Oculta la violencia terrible que sigue todos los días, los desalojos, el papel deleznable de algunos fiscales con relación a acciones colectivas de sectores populares, y otras.

Urge recuperar la deliberación en torno a la centralidad del papel de la institucionalidad política actual en Guatemala para la pervivencia y multiplicación de la corrupción y del atraso social y económico del país, al igual que el anclaje profundo de las causas estructurales que la sustentan, las cuales hacen muy ricos a unos pocos y muy empobrecidas a las mayorías del país.

Estamos siendo gobernados por figuras ridículas que incluso desconocen nuestra historia reciente y se mofan del dolor de miles de familias. No tienen siquiera idea del camino para formular e implementar políticas capaces de dar un cauce de salida a los problemas nacionales. Todo lo contrario, son defensores de las políticas empobrecedoras y los poderes mafiosos que nos mantienen en calidad de rehenes.

Es momento de las fuerzas políticas progresistas comprometidas con Guatemala. Urge su redefinición y articulación. Es necesario seguir discutiendo y formulando plataformas que establezcan con claridad la ubicación del país en un contexto tan complejo del capitalismo actual. La búsqueda de caminos nuevos, de formas nuevas, de políticas de principios. La historia reclama acción.

Es necesario seguir discutiendo y formulando plataformas que establezcan con claridad la ubicación del país en un contexto tan complejo del capitalismo actual. La búsqueda de caminos nuevos, de formas nuevas, de políticas de principios.

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