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Cuentas cabales para el Cambray II

Diez meses y seis días han pasado desde la tragedia en la colonia El Cambray II, en jurisdicción de Santa Catarina Pinula. Cientos de guatemaltecos quedaron soterrados en ese lugar, mientras el resto fue desalojado para preservar sus vidas. La mayoría fue albergada en el salón municipal de la localidad, mientras se habilitaba un terreno extinguido a un delincuente y en el que se construirían soluciones habitacionales para los damnificados.

El anuncio se hizo con bombos y platillos por el entonces presidente Alejandro Maldonado Aguirre. Sus ministros de Comunicaciones y Defensa le habían ofrecido que las viviendas se podrían entregar el día de la Nochebuena. Y ahí comenzó el desfile de mentiras. Primero la fecha de entrega, luego que serían 250 casas. Además, que los responsables de la construcción serían ambos ministerios, pues eso ahorraría dinerito a un Estado al que buena falta le hace.

Los meses han pasado y las viviendas siguen sin entregarse. Ahora hay nuevo gobierno y nuevos ministros. Los que llegaron, como era de esperarse, se lavan las manos en que no fueron ellos quienes iniciaron el proyecto, pero aseguran que trabajan para concluirlo.

Las ayudas no se hicieron esperar. Y en este tema también hay tela que cortar. Al menos dos entidades privadas han hecho efectivas sus promesas de ayuda. Pero el Estado sigue pendiente en casi todo. El Ministerio de Comunicaciones, por ejemplo, terminó contratando una empresa a la que debe pagarle algo así como Q6 millones por la mano de obra para construir las casas que, por cierto, la Contraloría General de Cuentas recomendó no recibir porque adolecen de muchas fallas. Del Ministerio de la Defensa pues ya nada se supo, más que haberse presentado a la inauguración de los trabajos y quedarse con una maquinaria pesada que fue del Ministerio de Desarrollo, y de la cual hubo denuncias de haber sido adquirida anómalamente.

El Congreso, que ofreció Q20 millones de “sus ahorros”, asegura haber transferido el dinero a una cuenta en el Banco de Guatemala, pero de lo cual ahora que se entregan cuentas sobre el avance del proyecto habitacional, no se menciona ni jota.

Quién hizo o está haciendo de chivo los tamales es algo que las autoridades deben aclarar, pues todo el proyecto inició con la suposición de que se usarían los limitados recursos financieros y humanos del Estado, pero ahora hasta se debe una millonada a una empresa privada.

Si este gobierno de verdad no es corrupto ni ladrón, debe aclarar este entuerto. Pero también debe agilizar los trámites para concluir los trabajos de construcción, pues los damnificados del Cambray II esperan por ello. Que los ministros de la Defensa y Comunicaciones respondan solidarios al compromiso de sus antecesores y pongan a su gente a trabajar, evitando así gastos innecesarios al empobrecido y esquilmado Estado de Guatemala.

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