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Estados Unidos y Europa después del brexit

El pasado miércoles 29 de junio, George Will dedicó su columna a la batalla del Somme, de la Primera Guerra Mundial, con el encabezado: “La batalla de la Primera Guerra Mundial que todavía obsesiona a Europa”.

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Para introducir el tema de la batalla, Will entresaca un parágrafo de la novela Suave es la noche, de F. Scott Fitzgerald que dice en una parte: “¿Ves ese pequeño río? Podríamos caminar y llegar en dos minutos. A los británicos les tomó un mes llegar a él…”.

La caminata, señala Will, comenzó a las 7:30 a.m. del 1 de julio de 1916, cuando la infantería británica inició su avance hacia las trincheras alemanas. En las primeras horas cayeron ocho soldados británicos por segundo. Al caer la noche, 19,240 habían muerto, otros 38,240 estaban heridos.

La Primera Guerra Mundial, continúa Will, fue el peor desastre realizado por el hombre en la historia humana; fue la bisagra de la historia moderna. En esta guerra, señala Will, se incubó la Rusia comunista, la Alemania nazi y la Segunda Guerra Mundial…

En este contexto de remembranza de la Primera Guerra Mundial y sus secuelas, el triunfo del brexit en el Reino Unido (RU) ha puesto, de nuevo, en el foco de la atención estratégica, las implicaciones de un eventual desmembramiento de la Unión Europea (UE).

En un artículo publicado el pasado 28 de junio, Henry Kissinger recordó que los fundadores de la UE tenían como objetivos centrales, por un lado, prevenir las guerras que habían causado la matanza de millones de seres humanos en el siglo XX. Por otro, propagar los principios de la democracia y el constitucionalismo.

Kissinger reconoce la relación especial que existe entre el Reino Unido y Estados Unidos, pero, observa Kissinger, cuando Churchill formuló el concepto de relación especial, no lo hizo para rechazar un mundo multilateral sino para garantizar los valores políticos que representaban los Estados Unidos y el Reino Unido, en los tiempos difíciles que siguieron a la Segunda Guerra Mundial.

En consecuencia, dado el resultado del brexit, Kissinger pide a la UE no asumir una actitud punitiva contra el Reino Unido, pero solicita al Reino Unido amoldar el brexit a la necesidad de mantener la cooperación con la UE y trabajar juntos en el diseño del régimen global.

Para Estados Unidos, escribió Walter Russell Mead, el triunfo del brexit es un golpe durísimo. La OTAN, la UE, Gran Bretaña y el Occidente están hoy en una posición peor que antes del brexit.

El futuro de la relación RU-UE, afirma Russell Mead, es casi de infinita mayor importancia estratégica para los intereses de Estados Unidos que cualquier otra iniciativa de política exterior.

El lunes 27 de junio, el secretario de Estado de EE. UU., John Kerry, entregó un mensaje a la UE y a Gran Bretaña en términos parecidos a los indicados en los párrafos anteriores, con lo cual reflejó el consenso en política exterior que ha existido hasta ahora.

Estados Unidos, sin embargo, se encuentra en período electoral. El candidato Donald Trump ha abrazado la bandera del brexit, como parte de un fenómeno que David Brooks llama un total realineamiento del debate político en Estados Unidos.

El pasado 28 de junio, Trump se refirió al triunfo del brexit como un ejemplo a seguir para recuperar el control nacional de la economía, la política y las fronteras.

Trump ha dejado claro que ni la UE ni la OTAN son prioritarias. La operación de Estados Unidos para salvar a la UE de la desintegración queda, entonces, rodeada de incertidumbre.

Trump señaló el triunfo del brexit como un ejemplo a seguir para recuperar el control nacional de la economía, la política y las fronteras.

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