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El Estado debe cumplir su papel

El tema de la extracción de minerales vuelve a dar de qué hablar. Se trata de un asunto realmente delicado, por las posiciones extremas que existen a su alrededor y que dan lugar, en muchos casos, a la conflictividad social.

Ponerse de uno o del otro lado, por supuesto que es peligroso, porque quienes queden del lado contrario nos tildarán de muchas cosas, molestos porque no favorecemos sus posturas. El papel del periodismo, en realidad, no es ponerse del lado de nadie sino buscar la verdad. Y si no, al menos mostrar los distintos puntos de vista, para que nuestras audiencias se formen su propio criterio en torno a un argumento.

En esta cuestión de la minería, no podemos dejar de cumplir la norma periodística, más aún cuando todos sabemos que las cosas no son totalmente malas, ni totalmente buenas. Por un lado, están los pobladores que reclaman de las mineras ser víctimas de su descontrol y sus abusos, contaminando las aguas de los ríos y el ambiente en el que viven. Pero por el otro, están los mineros que invierten dinero para desarrollar esa actividad productiva. El asunto aquí es que ambos tienen la razón, al menos hasta esos puntos. El gran responsable de velar por que ambos coincidan y convivan en armonía, es el Estado, el que no está cumpliendo su papel real, pues quienes dirigen sus riendas, suelen evitar su responsabilidad a cambio de prebendas.

Mucho del desarrollo del mundo actual, tiene su raíz en los productos que se extraen de la tierra. Los minerales son algunos de ellos. Las casas en las que vivimos, los edificios en los que trabajamos, los vehículos en los que nos transportamos, no existirían si los materiales con los que se construyen no hubiesen sido extraídos de la tierra. El problema es que no existen controles para evitar que quienes se dedican a estas actividades extractivas, lo hagan con técnicas que tengan el menor impacto posible en el ambiente. Ese es un problema del Estado, como garante de la vida y de la convivencia social de sus habitantes.

Todos los guatemaltecos, trabajadores y empresarios, debemos exigir gobernantes que de verdad cumplan con su papel mediador y garanticen esa armonía social. De lo contrario, seguiremos viendo cómo se sigue muriendo nuestra tierra, se contaminan y secan nuestros ríos, se contamina el aire que respiramos, porque nadie vela porque las actividades productivas, necesarias para el desarrollo, también sean responsables en sus acciones de cara a la sociedad.

Esperemos pues que eso suceda, pues de lo contrario nuestra gente podría vivir en condiciones poco deseables para su bienestar, pero también podría generarse una huída de capitales que generan trabajo, ante la incertidumbre de ser cancelados de un momento a otro. Las malas prácticas pueden evitarse, si alguien las controla con energía y también si se genera un marco legal de beneficio para todos.

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