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El Estado de derecho debe ser nuestro norte

La utilización de la información personal para comercializarla como base de datos ha sido motivo de un debate añejo. Legalmente se ha demostrado que hacerlo es un ilícito, por lo que aquellos que compran esa información para usarla en el análisis de personas que puedan estar aplicando a puestos de trabajo o la obtención de créditos financieros, podrían ser calificados como cómplices.

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En Guatemala, las máximas cortes ya han puesto los puntos sobre las íes en este tema. La Corte Suprema de Justicia (CSJ) fue la primera en fallar en contra de esta práctica. Y la Corte de Constitucionalidad hizo lo suyo al ratificar las sentencias que en ese sentido emitió la CSJ. Lo anterior significa que no hay vuelta atrás. Quien almacene, sistematice y distribuya información de otras personas a cambio de un cobro dinerario, está cometiendo un delito.

Pero, a decir de lo que puede conocerse y verse de la realidad, parece que esta condición le viene guango a muchos, no solo empresarios sino también funcionarios de gobierno. Pese a los fallos judiciales, incluso de las más altas cortes de justicia en el país, sigue habiendo empresas que almacenan, sistematizan y distribuyen este tipo de información, ocasionando problemas a un buen grupo de personas, pues les disminuyen la posibilidad de obtener un empleo y/o conseguir un financiamiento para, en muchos casos, impulsar proyectos productivos.

Ese no es el único problema que contraría a las cortes. También están quienes hacen uso de estos recursos aun a sabiendas de su ilegalidad. Muchas empresas tienen contratado este tipo de servicio, principalmente para su departamento legal o el de recursos humanos. A ellos, para colmo, se suman oficinas del Estado, pues se sabe de casos de guatemaltecos que no han sido contratados “porque aparecen en Infornet” u otra compañía de estas.

Lo peor de todo, si se quiere ver así, es que en la mayoría de los casos, la información no se actualiza y aunque las personas solventen sus problemas, siguen apareciendo allí.

El Estado de derecho, por el que todos los sectores del país clamamos, no significa otra cosa más que vivir en el marco de un respeto irrestricto de la ley. Pero eso es lo que menos hacemos, aunque exigimos que los demás lo hagan. Si de verdad queremos ser una nación diferente, debemos comenzar por respetar el Estado de derecho, de lo contrario seguiremos durante mucho tiempo pasando el día a día y enfrentando a todo tipo de delincuentes, pues los hay no solo de diferente tipo sino también de distinto nivel.

Guatemala nos necesita a todos. Y siempre existirá alguien que no cumpla con la ley, jamás pasaremos de un estado de subdesarrollo a uno de primer mundo en el que tengamos mayores oportunidades educativas y también económicas, con trabajos de mejor nivel y salarios adecuados.

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