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Otra mancha para el tigre de la corrupción

Los casos de corrupción en Guatemala parecen ser la historia de nunca acabar. Y el gobierno del Partido Patriota, encabezado por Otto Pérez Molina y Roxana Baldetti, sus protagonistas eternos.

Una nueva revelación sobre investigaciones de anomalías fue hecha ayer. Esta vez no lo hizo ni el Ministerio Público (MP) ni la Comisión Internacional contra la Impunidad en Guatemala (Cicig). La voz cantante la llevó el presidente de la República, Jimmy Morales. En una gira por Chuarrancho, donde inauguró un plan piloto para bancarizar la entrega de remesas condicionadas a través de tarjeta de débito, el mandatario dijo que los entes investigadores le seguían los pasos a varios proveedores de productos alimenticios que se incluyen dentro de la Bolsa Segura.

Luego de todos los señalamientos que hay en contra de la expareja presidencial, un nuevo caso ya no es sorpresa. Y que vengan otros más, parece casi seguro. Ellos y su gobierno tienen más manchas que un tigre de bengala. Y las autoridades encargadas de la persecución penal le siguen la pista a cada uno de los movimientos que generan sospecha.

De confirmarse las dudas en torno a la Bolsa Segura, las demandas penales en contra del exbinomio podrían incrementarse. Pero también más empresarios vinculados a estos presuntos hechos delictivos llegarían a la cárcel.

En la prisión VIP de la brigada militar Mariscal Zavala ya no hay espacio. En el cuartel general Matamoros, el nuevo espacio carcelario habilitado para este tipo de acusados de delinquir contra el Estado, los espacios comienzan a reducirse.

Pero no importa, ya habrá lugares donde se pueda depositar a todo aquel que se ha enriquecido con el dinero de los guatemaltecos. Dejar de aplicarle la ley a quienes se han visto o se vean involucrados en hechos corruptos, sería un golpe duro a la moral de los guatemaltecos.

Las manifestaciones en la Plaza de la Constitución han vuelto, con timidez, pero con la esperanza de que los golpes a los delincuentes de cuello blanco sigan adelante. No se piden injusticias. No se piden arrestos para hacer show. Se pide castigo para quien lo merece, por abusar de la confianza que los guatemaltecos depositaron en las urnas para entregarles el poder político.

Así pues, el juez Miguel Ángel Gálvez podría llegar a tener en sus manos una nueva demanda en contra de aquellos que ahora abarrotan la sala de vistas de la Corte Suprema de Justicia. Los guatemaltecos confían en él, así que lo único que se espera, es que su discernimiento sea equilibrado, pero severo ante las exigencias de la población y en contra de aquellos que sean responsables de haberle fallado a su pueblo.

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