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Formador de generaciones

El Día del Maestro no es solo una festividad más sino una fecha símbolo en la historia patria que representa el rechazo a una dictadura y la lucha de miles de educadores por procurar mejores condiciones de vida para la sociedad guatemalteca.

Ese día de 1944, la profesora María Chinchilla cayó abatida por las fuerzas represivas de Jorge Ubico, y este fue el detonante para que las protestas opositoras al régimen se intensificaran y aceleraran el triunfo del movimiento revolucionario que culminó con la gesta del 20 de octubre.

La efeméride tiene repercusiones por encima de la celebración comercial, lírica o emotiva, pues involucra el compromiso cívico y político del maestro ante sus alumnos y la sociedad. De tal manera, que la acción del docente no se reduce a las enseñanzas o a impartir conocimientos, pues su labor debe proyectarse más allá de las aulas.

El gran José Martí sintetiza esta acción en estas palabras: “Educar es depositar en cada hombre la obra humana que le ha antecedido; es hacer a cada hombre resumen del mundo viviente, hasta el día en que vive; es ponerlo a nivel de su tiempo, para que flote sobre él y no dejarlo debajo de su tiempo, con lo cual no podrá salir a flote; es preparar al hombre para la vida”.

En esta frase Martí se refiere al papel trascendental del maestro en la formación integral de sus discípulos: facilitar el conocimiento, vincular al estudiante con la realidad, darle los recursos para que pueda superar los retos de su época y, lo más importante, procurar su independencia para enfrentar la vida.

En el contexto actual, caracterizado por el auge de las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones, resulta fundamental hacer hincapié en esos principios, porque, si bien las nuevas herramientas permiten un mejor desarrollo de la actividad docente, estas son solo recursos y no fines de la educación.

Lo que define a un buen maestro, no es únicamente su dominio sobre la materia que imparte, también cuentan los valores que practique y la disposición para acercarse a sus alumnos, a fin de brindarles comprensión y apoyo para que puedan desarrollar su potencial y se conviertan en ciudadanos probos, sensibles a los problemas sociales y que procuren el bien común.

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