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El magisterio nacional y sus múltiples desafíos

El sistema educativo guatemalteco enfrenta múltiples deficiencias y una de ellas es  la pobre calidad docente, reflejo de políticas insuficientes y deficitarias que no han promovido con eficacia la profesionalización y actualización de los maestros.

De esa cuenta, el magisterio nacional plantea sus disyuntivas: por un lado, las tareas pendientes y por el otro, los beneficios y ventajas que disfrutan, en comparación con el resto de trabajadores.
Por ejemplo, se les achaca la débil profesionalización, el ineficiente uso del tiempo en el aula y la aún precaria metodología de clases frente a una serie de flexibilidades que les otorga una breve jornada efectiva de labores, feriados continuos, extensas vacaciones y la propensión a paros, principalmente convocados por el Sindicato de Trabajadores de la Educación de Guatemala (STEG), liderado por Joviel Acevedo.

Pero la cuestión no es un mero señalamiento, “porque ni los maestros son culpables de todo, ni tampoco pueden rehuir algunas responsabilidades”, dice Hosy Orozco, coordinador de la Gran Campaña Nacional por la Educación.

“Creo que si comparamos la situación laboral del maestro guatemalteco, esta es mejor que hace 10 años; sin embargo y aunque pueda exigirse más, los beneficios siempre deben estar cuidadosamente medidos con relación a la capacidad del Estado y sobre todo, a su efecto en la promoción de la calidad docente”, puntualiza Orozco.

Además, al menos en los últimos tres años, el cumplimiento efectivo de los 180 días de clases ha sido un pendiente de los maestros: en 2013, se cumplieron 136; en 2014 solo 168, y en 2015, 157.

“El buen uso del tiempo de instrucción en el aula también está ligado al aprendizaje del alumno”, apunta el estudio del Banco Mundial “Profesores excelentes, cómo mejorar el aprendizaje en América Latina y el Caribe”.

De los monitoreos de “Cumplamos los 180 días de clases” resaltan como principales causas de la suspensión de labores las actividades deportivas, celebraciones, sesiones de maestros, entre otras, mientras que los incrementos en el cierre de escuelas están casi siempre vinculados a las asambleas permanentes que realiza el  STEG.

“… además de ello, hay otras causales puntuales que se indican en los reportes: visitas al médico, violencia (extorsiones), manifestaciones, juegos magisteriales, feria patronal, ensayos de la banda escolar, desastres naturales, actos cívicos, capacitaciones y reuniones de maestros, algunas incluso avaladas por la Dirección Departamental”, refiere el informe Los Desafíos de Cumplir con los 180 días de clases.

Por ley, los centros educativos en Guatemala cuentan con una jornada diaria de 5 horas, que generalmente inicia a las 7:30 y concluye a las 12:30. También puede tenerse jornada vespertina, que comienza a las 13:00 y finaliza a las 18:00 horas.

En este contexto, se plantea como principal desafío del magisterio guatemalteco y del sistema educativo, la calidad de la docencia.

El contexto

En Guatemala, el sector público emplea en educación a no menos de 129,704 maestros (el 65.3% mujeres) para los niveles de preprimaria, primaria, básicos y diversificado. Estos asisten a 33,855 centros educativos y atienden a poco más de 2.9 millones de alumnos. Es decir, 24 estudiantes por cada docente; un estándar positivo, ya que un número adecuado de alumnos por maestro es de 25, según Empresarios por la Educación.

“Sin embargo, existen escuelas con más de 50 alumnos por docente y otras con menos de 10. Por ello, es importante reubicar adecuadamente a cada maestro de acuerdo con la población escolar de cada comunidad. Una escuela con pocos estudiantes puede ser la sede para la comunidad donde se encuentra y otras cercanas para aumentar la población escolar. Por otro lado, en una escuela con muchos estudiantes se puede gestionar la reubicación de más docentes y la construcción de más aulas”, aclara la organización.

En cuanto al salario, un maestro que labora para centros educativos del Estado puede percibir inicialmente Q3,646 y llegar a una remuneración máxima de Q8,203.50, según el escalafón.

María del Carmen Aceña, exministra de Educación y analista del Centro de Investigaciones Económicas Nacionales (CIEN), considera que este es “un salario justo” si se atiende a la formación de los docentes y al número de horas laborales.

“La mayoría de los actuales maestros no son universitarios, solo egresaron de una escuela normal. Claro que se les quisiera pagar más, pero no hay recursos, y lo que han demostrado los últimos aumentos es que estas estrategias de incrementos masivos no inciden en los resultados de la calidad educativa”.

Entre 2007 y 2015 la remuneración de los maestros se ha incrementado en porcentajes que van de 8% a 12%.  “Es importante considerar que dicho aumento no toma en consideración su desempeño como docente, porque el tema de la evaluación aún es incipiente”, dijo.

Por otro lado, no se cuenta con un reconocimiento por incidir en el aprendizaje efectivo de los alumnos, terminar la licenciatura, tener maestría o incluso doctorados, porque el escalafón únicamente considera la antigüedad asumiendo una relación directa con experiencia y con ello, efectividad en el proceso enseñanza-aprendizaje”, apunta el Informe de Seguimiento Preal “Estado de las políticas públicas docentes en Guatemala 2015”.

Mejor instrucción, mejores resultados

“Si usted no tiene la refacción o el aula más adecuada pero tiene un buen maestro, el resultado puede ser favorable; ahora bien, usted puede tener un salón muy bonito, con computadora  y refacción escolar disponible, pero si no tiene un buen maestro, no tiene nada”, añade Aceña, sobre lo fundamental de la calidad del docente.

La apreciación no es para menos; resulta que el 60% de la calidad educativa depende de la calidad del maestro, destaca Verónica Spross, de Empresarios por la Educación, con lo cual coincide la economista de la División de Educación del BID, Ana Santiago.

“La idea de que el motor principal del aprendizaje en la escuela es la calidad de los maestros, es ampliamente aceptada. La única forma de mejorar los resultados es con  la instrucción. En un estudio en el cual se utilizaron datos de Tennessee, EE.UU., se determinó que, si a dos niños comparables de 8 años se les asignan mentores diferentes, uno de bajo rendimiento y otro de alto rendimiento, sus resultados divergen más de 50 puntos porcentuales al cabo de tres años, pero la reducción  de 23 estudiantes a 15 solo eleva el rendimiento de un alumno medio en ocho puntos”, explica Santiago.

De esa cuenta, profesionalizarse y actualizarse continuamente, cumplir los 180 días de clases y someterse regularmente a evaluaciones vinculadas al desempeño son los principales pendientes de los docentes guatemaltecos.

Si bien se han registrado  avances en estos ámbitos, los mismos aún son insuficientes o no han surtido efecto. “Por ejemplo:  con la reforma a la carrera del magisterio se elevó a nivel universitario la preparación del maestro, pero aún no hay egresados que se integren a las escuelas nacionales; y los programas de formación en servicio no han tenido la eficiencia ni la eficacia esperada, en ocasiones porque no se cubre la meta de cobertura de los mismos porque los docentes no se interesan en estos o porque se inscriben, pero los abandonan”, detalla Spross.

En cuanto a las evaluaciones vinculadas al desempeño, el estudio Estado de las políticas públicas docentes en Guatemala 2015 añade: “En Guatemala, aunque el Estatuto Docente contempla una evaluación anual al maestro, esta se realiza rutinariamente, sin ser una evaluación sistemática del desempeño docente.  No se les evalúa regularmente usando criterios bien definidos, medibles, transparentes, técnicamente sólidos (basados en evidencia) e independientes, que tomen en cuenta el aprendizaje de los alumnos”.

Mario Rodríguez, especialista del Instituto de Problemas Nacionales de la Universidad de San Carlos (Ipnusac), asegura que el problema no es solo de los maestros, sino del sistema educativo en general.

“Al final, a los maestros se les achaca muchas de las deficiencias que tiene el sistema educativo, pero esto es el reflejo de las malas decisiones que han tomado las autoridades en los últimos 20 años, que van desde la destrucción de las escuelas normales, hasta una deficiente preparación de los programas de actualización docente. El magisterio es muy heterogéneo en cuanto a calidad; así como hay buenos maestros también hay malos, entonces lo que debemos buscar es la mejora de los que está rezagados”, reflexiona Rodríguez.

Por lo tanto, “el mayor desafío pasa por la actualización en la formación de los formadores y asegurar procesos de capacitción para que los docentes adquieran las destrezas y competencias para la labor en el aula, además de la implementación de una carrera profesional docente que involucre incentivos al desempeño y que además contenga la dignificación y valorización de los docentes en el país”, concluye el Preal.

Hozy Orozco

CAMPAÑA POR LA EDUCACIÓN

“Los beneficios siempre deben estar medidos con relacióna  la capacidad del Estado y la calidad docente”.

Carmen Aceña

EXMINISTRA DE EDUCACIÓN

“A los maestros se les quisiera pagar más, pero no hay recursos; además, los aumentos no mejoran los resultados”

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