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Maestros: recurso estratégico de la sociedad

Los docentes son figuras señeras de la sociedad, sobre los que recae la responsabilidad de jugar un papel estratégico en la construcción de un mejor futuro para la nación. Socialmente les ningunean su nivel profesional, que se traduce en bajos salarios y reconocimiento social. Esto perjudica la autoestima de quienes forman a los ciudadanos del país.

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El libro La educación encierra un tesoro, de la Unesco, señala las cualidades ideales de un docente tipificadas como de autoridad, empatía, paciencia y humildad. Indica que se debe dar un nivel de competencia, profesionalismo y dedicación, lo cual se traduce en el hecho de que los maestros asumen responsablemente su papel frente al complejo mundo del conocimiento que deben ser transmitidos a sus alumnos. Además, se debe tomar en cuenta los cuatro pilares sobre los que se fundamenta el papel de los educadores: aprender a conocer, aprender a hacer, aprender a vivir juntos con la naturaleza y aprender a ser.

Bajo este contexto se abren amplias avenidas para formar a los docentes, entendiendo en el marco de la democracia, una educación pluridimensional que se inscriba en el principio de la interculturalidad, a fin de articular la globalización y la identidad.

Pacheco nos advierte que ningún factor determina de manera más radical la vida educativa y la calidad de la escuela del maestro. El buen profesor suple todas las otras deficiencias. No importa la calidad de los textos; que desconozca el programa oficial o que se carezca de un edificio adecuado, si hay un gran maestro al frente del aula. Así, el mentor debe ser excepcional, porque tiene el fecundo destino de convertirse en modelo que los estudiantes tienden a seguir.

Significa, hoy más que nunca, que debemos formar al maestro del futuro, porque sin él no podrá sobrevivir nuestro país en un estilo razonado de vida. ¿Cómo vamos a formar a ese maestro? Centralmente diríamos que dotando a los educadores de una formación más flexible, apta para la readaptación y concibiéndolo como una tarea continua. Los docentes necesitan estar al día en todo aquello que les atañe directamente y también en aquellas otras disciplinas que, aunque tangenciales a su propia especialidad, le son necesarias para profundizar más en sus conocimientos y poder así dar cumplida respuesta a las necesidades de sus alumnos.

Los docentes de las escuelas del futuro deberán superar en mucho lo de hoy. Implica un dominio de la innovación tecnológica para encarar nuevas formas de aprendizaje; una actitud flexible y disposición para el estudio continuo. Deberán saber acerca del rumbo de las cosas en el mundo, pero además, carecerán de complejos de inferioridad. Poseerán personalidad, seguridad en sí mismos y conciencia de su trabajo profesional.

El maestro, dice el escritor Carlos Fuentes, está tratando con futuros ciudadanos y el país necesita no solo mayor número de buenos profesionistas, sino de personas dotadas de integridad, en un país carcomido por la intolerancia, corrupción y desenfreno individual. La lección del educador es más importante, porque es más difícil. No deben derrotarlo ni el cinismo ni la indiferencia.

Los docentes de las escuelas del futuro deberán superar en mucho lo de hoy. Implica un dominio de la innovación tecnológica para encarar nuevas formas de aprendizaje; una actitud flexible y disposición para el estudio continuo.

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