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Los efectos de un golpe conservador en los EE. UU.

En los Estados Unidos de Norteamérica las cosas no están pintando muy bien para los latinos. Y por supuesto que aquí, obligadamente, debemos incluir a los connacionales que han buscado el sueño americano, sin contar con la documentación necesaria para establecerse en esas tierras.

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En ese país del Norte, al menos cinco millones de personas han quedado en el limbo, ante la dividida decisión, cuatro a cuatro, del Tribunal Supremo que paraliza la reforma migratoria impulsada por  Barack  Obama,  desde 2014. Decretos ejecutivos, dirigidos a jóvenes indocumentados y padres con hijos con residencia permanente o nacionalidad estadounidense, han quedado detenidos.

Este es el último revés que el mandatario ha recibido en los últimos tiempos. Pero sus efectos, al menos en el caso guatemalteco, no serán percibidos únicamente allá. No debe ser uno experto para darse cuenta que la medida provocará un lógico aumento en las deportaciones de chapines desde las tierras del Tío Sam, las cuales desde ya son numerosas y en franco crecimiento vegetal desde hace varios años.

Si a estas alturas, anualmente deportan a unos 30 mil connacionales desde los Estados Unidos, lo acontecido ayer podría incidir en un aumento notable, habida cuenta de que aumentarán también las acciones en contra de estos grupos que se habrían visto beneficiados con la reforma migratoria temporal de Obama.

En tales condiciones, también es lógico prever que muchas familias asentadas allá podrían desmoronarse, por cuanto hay jóvenes que aún no han conseguido ser aceptados tras el reclamo de sus padres o viceversa, padres reclamados por hijos establecidos en ese país.

Hasta aquí solo hemos tocado el tema social y resulta que en este caso también habría efectos económicos. Las remesas familiares, que por cierto han constituido el principal bastión de la economía guatemalteca desde la caída internacional de los precios del café, podrían tener una sensible baja. El año pasado, los envíos desde los Estados Unidos sumaron $6,284.9 millones (unos Q47,765  millones). A mayo de este año, esos envíos llegaron a $2,897.6 millones (unos Q22,021.7 millones).

Los números podrían augurarnos ingresos de divisas por una cantidad un poquito superior a la del año anterior. Sin embargo, una deportación aún mayor a la que ya se tiene, significaría también una caída masiva de esos ingresos de dólares.

El golpe inmediato para Guatemala, entonces, sería triple. Menos posibilidades de establecerse en los Estados Unidos, deportaciones masivas y menos ingresos de divisas. Pero eso no quedaría ahí. La llegada de más deportados al territorio nacional también significará mayor demanda de empleos y más familias sin poder cubrir sus necesidades básicas que antes satisfacían con las remeses.

Ya se ve que como país, urgen políticas de Estado que combatan la pobreza, pues de lo contrario las migraciones continuarán, a pesar del peligro que constituye la travesía de llegar al Norte y las dificultades para establecerse allá.

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