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Los indicios de una conspiración

Dicen que si tiene plumas, pico, dos patas, alas y hace cua, cua, eso es un pato. Y eso es exactamente lo que puede decirse de los acontecimientos que últimamente se registran alrededor del caso Cooptación del Estado, no solo entre aquellos que están dentro de la cárcel, acusados de corrupción, sino, al parecer, también entre quienes se sienten amenazados por la posibilidad de ser llevados a prisión.

Desde el fin de semana pasado, una serie de cuestionamientos en contra de la fiscal general Thelma Aldana comenzaron a circular ante la opinión pública. Todo, en torno a declaraciones que Juan Carlos Monzón había dado desde el 4 de junio. ¿Por qué resaltarlas hasta casi un mes después? ¿Por qué los acusados ahora hablan, pero todos evitan hacerlo sobre su caso particular y se desvían hacia el tema de la reunión entre Monzón y Aldana, que ocurrió en 2014? Lo que se juzga en el caso de la Cooptación del Estado es cómo una red bien estructurada y liderada por Otto Pérez Molina y Roxana Baldetti se encarga de saquear al Estado.

En el juzgado de Mayor Riesgo B, que dirige el juez Miguel Ángel Gálvez, no se dilucida si la conversación entre Monzón y Aldana fue motivo de la comisión de un delito. Si en eso quieren convertir ese suceso particular, pues deberían llevarlo ante las instancias correspondientes e iniciar un caso específico.

Pero este actuar, de lo que no deja dudas, por la forma en que se desarrolla, es de la asociación de varias personas, incluidos representantes de sectores poderosos del país, con el propósito de hacerle daño a alguien y sacar provecho de la situación, hasta el extremo de botar las acusaciones que existen en contra de todos los involucrados en la Cooptación del Estado. Conseguir desvirtuar a la fiscal y que ella aceptara que los señalamientos hechos por Monzón en su contra son falsos, podría ser utilizado como un argumento para afirmar que todo lo dicho por el ex secretario privado de Baldetti es falso y así dar por terminado un caso que se sustenta, en buena medida, en declaraciones de Monzón. A ello habría que agregar una serie de comunicados de diversas entidades, los cuales circulan en las redes sociales, a través de los cuales se persigue el mismo fin.

De acuerdo con los sucesos acontecidos y, según las definiciones de la Real Academia Española, no hablamos más que de una conspiración, seguramente fraguada entre algunos abogados de la defensa de los vinculados al caso Cooptación del Estado y posiblemente algunas mentes maquiavélicas de esas que en el país abundan y han trabajado arduamente, a lo largo de la historia patria, en proyectos desestabilizadores que no traen beneficios para nadie, solo pérdidas y pesar.

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