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Guatemala está paralizada

Los guatemaltecos hemos visto con buenos ojos cómo han ido cayendo uno tras uno los funcionarios señalados de corrupción. Asimismo, hemos visto cómo han caído también algunas personas que son representantes legales de empresas que se vieron en algún momento relacionadas con los señalados que hoy están esperando juicio.

Hago énfasis en que son señalados porque aún no han sido juzgados y no han sido condenados. Los jueces, respondiendo a la presión mediática, han decretado prisión preventiva a la mayoría de ellos. Tienen miedo, según explican, de que puedan alterar o esconder información. Sin embargo, muchos de los acusados podrían gozar de una medida sustitutiva. Pero tienen miedo. La presión mediática es muy fuerte e influyente.

Esta presión ha causado en la actualidad una parálisis en las personas que han llegado a ocupar puestos importantes en los diferentes ministerios. Me refiero a funcionarios como ministros que tienen que otorgar permisos, licencias o aprobar con sus firmas cualquier trámite común, que es requisito para que las empresas privadas puedan funcionar. Los casos más obvios son los de la Construcción, donde ahora se requieren permisos hasta del Ministerio de Salud; los permisos y licencias en Minería e Hidrocarburos y, por supuesto, el Ministerio de Medio Ambiente. El miedo a firmar algo que luego implique que te puedan señalar de corrupción tiene anquilosado al país.

Muchas cosas que hace el gobierno sobran en Guatemala. Hay muchas funciones que no deberían existir, por lo que no sería preocupante que en una sociedad de personas libres y responsables, el que los funcionarios no hagan nada no importaría porque no paralizarían nada. Pero nuestra sociedad es mercantilista e intervencionista. Las actividades pacíficas que no dañan derechos de terceros están sujetas a permisos y licencias por parte de funcionarios de diferentes ministerios y entidades públicas, lo cual paraliza el funcionamiento de la economía en el país.

Pienso que ni todos los acusados de corrupción deberían estar presos, sino en sus casas, sujetos a proceso, y ni todos debemos condenar anticipadamente a los señalados, aunque algunos definitivamente sí estén involucrados. Es función de los jueces.

Tampoco deben los jueces ceder a presiones mediáticas, ni de los embajadores ni de nadie que demuestre injerencia en su labor para poder otorgar una verdadera justicia, una justicia pronta y eficaz.

Mucho menos creo que lo que está pasando sea motivo de terror para personas correctas que ocupan cargos importantes en los ministerios a modo de que paralicen sus actividades. El que no quieran firmar nada demuestra que están temerosos de lo que hacen. Entonces, ¿para qué aceptaron el cargo? Tienen una gran responsabilidad, y frenar permisos y licencias frena el crecimiento económico y la mejora de nivel de vida de los guatemaltecos.

Si a todo esto sumamos lo que está haciendo la SAT con las empresas que sí pagan impuestos, vemos cómo los escasos recursos que deberían dedicarse a producir se despilfarran en auditorías y juicios tontos solo porque también tienen miedo ahora. Tienen forzosamente que encontrar cualquier forma de provocar que entren más ingresos al Gobierno, aunque sea injustamente. Esa presión se ha vuelto acoso.

El país está paralizado por culpa del gobierno y del sistema de permisos y licencias. La mejor solución sería eliminar esos permisos y licencias. Que cada persona haga lo que pacífica y voluntariamente quiera hacer, siempre y cuando respete derechos ajenos.

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