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Aldana contra el monstruo del mal

El sistema carcelario del país no solo está colapsado y hacinado, sino encima sin control. Al menos sin control de las autoridades, pues los delincuentes que habitan las prisiones, parecen ser los amos y señores de esos sitios en los que se supone que purgan penas por su mala conducta social. Este es un tema que ayer salió a relucir, aunque tampoco es nuevo.

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Las mafias están reaccionando. Sus fauces ya no solo se conforman con envolver y apoderarse del erario. Ahora también quieren atrapar a la fiscal general, Thelma Aldana, de quien durante el último año, junto a Iván Velásquez, jefe de la Comisión Internacional contra la Impunidad en Guatemala (CICIG), han recibido duros golpes.

Los delincuentes, a juicio de la propia Aldana, se están “hundiendo en su propio fango”, y ella está siendo víctima de los coletazos que lanzan en su desesperación.

En los últimos días, curioso resulta que las voces en contra de la Fiscal se levantan por todos lados. Pero más curioso aún, es que hasta ahora se quiera inculpar a una de las principales responsables de que muchos estén guardando prisión. En todo caso, algo había que aclarar por simple lógica. Si finalmente se desarrolla una investigación y Aldana resultara culpable de lo que se le acusa, ninguno de los que ahora la señalan podría quedar libre, pues de todas formas habrán caído en omisión de denuncia y tráfico de influencias.

Para Baldetti, al menos, que ayer arremetió en contra de la jefa del Ministerio Público, sería simplemente un caso más que abonaría a incrementar su condena en prisión, pues en realidad sus declaraciones no sonaron a defensa sino a acusación con sabor a venganza en el cobro de una factura por tenerlos tras las rejas. En simple suma, el resultado diría que debiera obtener cinco sentencias, pues es acusada en el caso de La Línea, también en el del Lago de Amatitlán, el caso TCQ, Cooptación del Estado, la Cooperacha y, de ser armado un nuevo caso por el presunto involucramiento de Aldana, en un nuevo proceso por tráfico de influencias y omisión de denuncia.

La forma en que se han desarrollado los acontecimientos del fin de semana para acá, pareciera indicar la existencia de una campaña para desprestigiar a la Fiscal, a quien tampoco defendemos, pero de quien creemos, al menos de momento, que ha dado más muestras de estar del lado de los buenos que del mal.

Quienes desean hacer ver todo lo contrario, no podrían ser otros más que aquellos que hasta ahora se han visto afectados por la incansable lucha del MP y la CICIG en contra de la corrupción. Que este grupo terminara ganando la batalla sin razón, no solo sería un duro golpe a la moral ciudadana, sino una lamentable victoria de quienes han hecho del Estado su piñata.

El peso de la responsabilidad está en el juez Miguel Ángel Gálvez, pues de su discernimiento depende lo que resulte de esta andanada de acusaciones en contra de la Fiscal General. Al final de esta historia, solo esperemos que prive la razón, el derecho y, sobre todo, la verdad. Quien tenga culpas que pagar, que las pague, por el bien de Guatemala.

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