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El diablo los cría y la Cicig los junta

Dicen que no hay que alegrarse del mal ajeno, pero todo en la vida tiene su excepción. Especialmente cuando, como es el caso de la pandilla Pérez-Baldetti, hicieron todo lo que era humanamente posible para ganarse el desprecio y la condena ciudadana. Pérez Molina abunda en falsedades en sus declaraciones, pero hay una donde acierta. El número de casos en los que se verá involucrado es, hasta el momento, difícil de prever.  Puede llegar fácilmente a la docena. El MP y la Cicig no necesitan inventar nada.  Solamente abrir gavetas y van apareciendo las gusaneras, a las que alguna vez aludió mi buen amigo Eduardo Stein.

Y entonces, aunque con el texto un poquito cambiado, se cumple el viejo refrán.  Un demonio los crió y los inspiró. El demonio de la codicia y la voracidad. Inspiración que los llevó, con un empeño digno de mejor causa, a saquear a un Estado paupérrimo.  Mientras ellos acumulaban obcenas fortunas, uno de sus ministros de Salud decía que pedirían a los cooperantes internacionales que contribuyeran para abastecer los hospitales.

Así como fuimos testigos del gobierno más corrupto y cínico del que haya memoria, estamos viendo, para escarnio de los malhechores, cómo el MP y la Cicig los están juntando. A una velocidad cada vez mayor, porque caen como cuando se sacude un árbol cargado de fruta madura.  Poco a poco, el binomio presidencial se irá juntando con una buena parte de sus ministros, secretarios y otros altos funcionarios.  Y decimos buena parte porque, es obligado decirlo, hubo funcionarios dignos y de buena fe. Y las piezas mayores van acompañadas de la legión de peones que necesitaron para montar la más grande operación mafiosa de la historia de Guatemala, integrada por lavadores de dinero, testaferros para empresas de cartón, contables y mandos medios que recolectaban el botín.

En lo personal, soy optimista de que, gracias a la contundencia de las pruebas que ha de tener el MP, pues actuaron como estampida de elefantes en cristalería, serán condenados, aunque los juicios se dilaten un par de años. Pero aparecen nubarrones que es necesario despejar, como las medidas sustitutivas otorgadas a varios sindicados.  Que pueden ser como globos de ensayo. En España, donde también se ventilan casos de corrupción, que incluso involucran a una hermana del rey, en un debate de televisión señalaban que la prisión preventiva, en los casos de corrupción, juega un papel ejemplarizante.

El cinismo con el que actúan muchos acusados, desde un exdiputado que entró silbando al tribunal, hasta Pérez Molina y alguno de sus exministros, que ríen en las audiencias como si estuvieran entrando a una kermés, debe ser neutralizado por una actitud cada vez más severa de los jueces y del sistema carcelario. Es necesario que sientan pasos de animal grande.

Se dice que las prisiones en los cuarteles semejan a jaulas de oro.  Con comodidades tipo “VIP”, visitas de todo tipo y buena vida.  Exijamos a los ministerios de Gobernación y la Defensa que transparenten la situación de esos recintos. Porque las condiciones de los presidios deben ser humanas, pero no de comodidad. La ciudadanía sigue con interés todos estos detalles y espera que los tribunales y autoridades penitenciarias actúen con celeridad y severidad, porque todos somos agraviados. Tenemos que ver condenas para creer que es posible terminar con la impunidad y la corrupción. Cierto es que hay una corrupción sistémica, pero el remedio pasa por que los maleantes del Partido Patriota sean condenados y purguen condenas ejemplares.

El MP y la Cicig no necesitan inventar nada.  Solamente abrir gavetas y van apareciendo las gusaneras.

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