Home > Columnas > Las momias y el Sistema

En la década de los setenta los sociólogos Burns y Stalker llegaron a la conclusión de que las tradicionales estructuras burocráticas pueden sofocar la innovación y la creatividad en los sectores “de vanguardia”. La plazocracia vivida el año pasado rebasó dichas estructuras tradicionales y el resultado estuvo a la vista, retomar trincheras y rígidos verticalismos quizá esté haciendo mella; al igual que la clase política, la sociedad civil también tiene lecciones que aprender.

Los modelos horizontales, cooperativos y flexibles pueden ser alternativas a nuestro inveterado acartonamiento, reinventar la política también nos contiene; esas pirámides que nos mantienen hasta el fondo y en “la base” nos han dado como resultado representantes aficionados al chanchullo y a la apropiación de lo ajeno, y ni hablar de su psicopática propensión a la falta de empatía.

Por otro lado, no hace falta ser criminal para frenar el desarrollo político, económico y social del país; basta con ser arcaico: lectura obligatoria de la Biblia en establecimientos públicos, desmantelamiento de la ley de femicidio, por ejemplo. Y si volteamos a otro lado del espectro, nos encontraremos con momias políticas intentando desembalsamarse.

Es refrescante ver gente nueva, a veces joven, protagonizando programas de análisis y opinión, organizaciones ciudadanas, etcétera; sin embargo, sería aún mejor que quienes están asumiendo liderazgo crítico encarnen ideas nuevas, nuevos métodos: para “reformar, refundar o simplemente rescatar” el Estado, es necesario cambiar las ideas dominantes. Yendo más allá, sería el primer paso para cambiar el Sistema. Además de los reflectores hay una realidad que precisa de un tratamiento serio, sistémico y responsable.

Continuar con el método de organización y movilización de los setenta y ochenta es como intentar comunicarse con las nuevas generaciones en jerga lunfarda, seguir haciendo lo mismo, con los mismos códigos y mensajes de siempre, será entendido por las momias y por quienes añoramos la gloria de otros tiempos, pero sería abonar en la perpetuación del anacrónico Sistema que criticamos.

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