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Atestadas y sin control de la autoridad

El sistema carcelario del país no solo está colapsado y hacinado, sino encima, sin control. Al menos sin control de las autoridades, pues los delincuentes que habitan las prisiones, parecen ser los amos y señores de esos sitios en los que se supone que purgan penas por su mala conducta social. Este es un tema que ayer salió a relucir, aunque tampoco es nuevo.

Tan sin control están las prisiones, que ayer el propio director general del Sistema Penitenciario debió pasar el mal rato y el trago amargo de reconocer públicamente ese extremo. Aunque se refirió específicamente a la cárcel El Boquerón, en Santa Rosa, la realidad es que la lamentable situación se vive en todas las prisiones del país.

Al hacer una revisión de la cantidad de reos en esas instalaciones, las autoridades cayeron en la cuenta de que al menos cuatro prisioneros no se encontraban en el lugar. En El Boquerón pueden albergarse 80 privados de libertad. Sin embargo, al hacer el recuento de ayer, la cifra ascendió a 537, pero las autoridades reconocieron que en realidad debía haber 541.

Las relaciones entre capacidad de las instalaciones y población presidiaria es similar en todas las cárceles del país.  En las 21 prisiones existentes, el Sistema Penitenciario debiera tener un máximo de 6,809 reclusos. No obstante, al hacer la sumatoria de condenados, el monto llega a 20,607, lo cual implica una diferencia de nada menos que 13,798, es decir, que la realidad triplica a la capacidad máxima.

Y la situación ha empeorado en los últimos días, producto de las múltiples capturas que, por casos de corrupción, han hecho efectivas el Ministerio Público (MP) y la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala (Cicig).

La cárcel para prisioneros VIP, como se le ha denominado a la ubicada en la brigada militar Mariscal Zavala, ha rebasado ya su capacidad en poco más de 60 reos, lo cual ha obligado a las autoridades del ministerio de Gobernación a una remodelación exprés de las instalaciones carcelarias del cuartel Matamoros, con lo cual se paliaría la situación pero no se solucionaría. La prisión del cuartel tiene capacidad para 40 reos, por lo que si se traslada a los sobrantes del Mariscal Zavala, aún así habría sobrepoblación reclusa.

La preocupación es mayor, cuando se tiene la advertencia del MP y la Cicig, en cuanto a que sus acciones en contra de los corruptos apenas inician. Eso significa que habrá muchas capturas más. La pregunta entonces es ¿dónde se ubicará a tanto delincuente?, pues como ya se ha hecho notar, en las prisiones existentes ya no caben. Así que habrá que ir pensando desde ya, qué otras instalaciones podrían readecuarse para albergar a más prisioneros, porque la lucha en contra de la impunidad y la corrupción no puede ni debe parar, aunque las cárceles se atesten más. De momento, como solución inmediata, el ministro Francisco Rivas dice que solicitará que le cedan alguna propiedad de dominio extinguido para adecuarla como prisión.

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