Home > Columnas > Hacinamiento carcelario

Guatemala ocupa el octavo lugar mundial de hacinamiento carcelario. Al igual que otros países, el nuestro ha dedicado bajo presupuesto a presidios. Sin condiciones económicas no se puede construir y aumentar la  infraestructura y capacidad de las cárceles.

El hacinamiento no es nuevo, pero su permanencia tiene una respuesta: a los gobiernos y sociedad los presos no les interesan, no es un tema popular. Me pregunto, ¿por qué preocupa tanto el hacinamiento ahora, si la gran mayoría de privados de libertad lo ha sufrido? La respuesta es la presencia de presos VIP y no solo pobres.

Sin embargo, es bueno aprovechar la coyuntura para visibilizar el hacinamiento. En 2005, la Corte Interamericana de Derechos Humanos, en sentencia del caso Fermín Ramírez, evidenció la situación de las cárceles, al señalar que las condiciones de detención de este en el Sector 11 del Preventivo constituían un trato cruel, inhumano y degradante. Esas condiciones permanecen 11 años después.

El fin de la cárcel, legalmente es la readaptación para devolver a la sociedad a una persona rehabilitada; esa función debe lograrla el Sistema Penitenciario con un presupuesto de Q74.9 millones, incluidos alimentación, servicios de salud, programas de educación y trabajo, pago de servicios básicos, salarios, etcétera.

El hacinamiento es una realidad innegable en nuestro país, pero esas condiciones de nuestras cárceles, por sí mismas, vulneran el derecho de integridad personal. Al 2014, el hacinamiento sobrepasaba el 172.8%. Con un nivel tan alto no se promueve la resocialización, solo violencia, extorsión y corrupción.

Es decir, la cárcel es el crimen institucional más grande contra los detenidos, y   evidencia falta de ética al sancionarse en la ley un fin humano, pero en la realidad es un medio ilegítimo de tortura, y los guatemaltecos son cómplices de ese delito de lesa humanidad.

Invito al gobierno y cooperantes a apoyar financiera y técnicamente al Sistema Penitenciario para superar la crisis actual. Además, sería oportuno que la Cámara Penal, urgentemente, convoque a nueva reunión de la mesa técnica interinstitucional, conformada en febrero, dirigida a asistir en el deshacinamiento desde los Juzgados de Ejecución Penal, con la finalidad de evaluar las medidas pactadas.

La cárcel es el crimen institucional más grande contra los detenidos, y   evidencia falta de ética al sancionarse en la ley un fin humano, es un medio ilegítimo de tortura.

Leave a Reply

Facebook Auto Publish Powered By : XYZScripts.com