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Filgua y el derecho de leer

Del 14 al 24 de julio tendrá lugar Filgua, la feria del libro más importante del país. Los escritores invitados este año son Benito Taibo, Paco Ignacio Taibo II y Mayra Santos Febres.

El tema central resulta actual: los objetivos de desarrollo sostenible, es decir la llamada Agenda 2030 definida por Naciones Unidas como continuación de los anteriormente trazados objetivos del Milenio 2015. La personalidad exaltada en esta oportunidad es el prestigiado sociólogo y escritor Edelberto Torre Rivas, por sus grandes aportes a la cultura nacional y al debate en ciencias sociales.

Una Feria del Libro es siempre una magnífica noticia. Pero no ha sido fácil promover la lectura en Guatemala. Durante décadas privó la censura de las “ideas exóticas”. La lectura fue vista con estigma por los sectores oscurantistas, cementándose una especie de miedo al saber y causando un desinterés por la lectura y la falta de hábito por la misma. Además de la ausencia del libro en los hogares.

Un ejemplo dramático,  sucedido el siglo pasado, ilustra la guerra secreta al libro en el país: el  diario Impacto informaba de un encuentro armado en la capital. Reproducía el desaparecido periódico un comunicado de las fuerzas de seguridad en el que se presentaba a los supuestos subversivos como “jóvenes con libros debajo del brazo”. Este hecho mediatizado de una manera que podría fácilmente calificarse de grotesca propaganda contrainsurgente, alecciona lo que el escritor y político Huberto Alvarado Arellano llamó con ironía “el delito de leer” y que contrapone a su propia proclama de “el derecho de leer”. El mismo Alvarado Arellano fue cruelmente asesinado por el Ejército.

La grave deficiencia de lectura en Guatemala ha significado desde hace décadas un mal social que afecta no solo la vida cultural sino impide el mismo desarrollo. La falta de lectura no es solo parte del subdesarrollo, sino una de sus causas. La Asociación Internacional para la lectura (IRA), ha resaltado que los libros son indispensables para el progreso de un país. De ahí que resulta muy relevante que este año el tema central sea el desarrollo sostenible. Un país que lee se desarrolla porque tiene una población crítica e informada, permeable a la ciencia, a la información y la literatura.

A pesar del letricidio, es decir persecución de escritores, censuras y falta de incentivos, Guatemala ha dado valores universales. Este año se conmemora el 70 aniversario de la publicación de El Señor Presidente, la novela emblemática de nuestro Premio Nobel de literatura  Miguel Ángel Asturias.

La Feria del Libro de Guatemala resulta un extraordinario lugar de encuentros para autores, lectores, editoriales y críticos. Y una plataforma para la gran dinámica creativa de las nuevas generaciones. Para Raúl Figueroa Sarti, director de la feria: “es una oportunidad para que los lectores tengan acceso a fondos editoriales desconocidos en el país, debido a que Guatemala no cuenta aún con una red desarrollada de librerías ni bibliotecas”.

La lectura fue vista con estigma por los sectores oscurantistas, cementándose una especie de miedo al saber y causando un desinterés por la lectura y la falta de hábito por la
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