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El genio de la lámpara

El Instituto Guatemalteco Americano está presentado El genio de la lámpara. Las adaptaciones conocidas de esta historia surgen de Aladino, cuento de origen sirio, incluida en las Mil y una noches por Antoine Galland a principios del siglo XVIII.  La narración es una de las más populares de la cultura medio oriental ya que su trama aborda aspectos relacionados a la pobreza y la riqueza que, con soluciones mágico-fantásticas en las que intervienen genios y magos, se resuelven aspectos morales y éticos.  De ahí su popularidad como medio para la formación infantil.

La versión de TTR Producciones GT (teatro, televisión y radio) es una libre adaptación que toma como referencia, según la información de su página, el musical de Broadway Aladdin. El libreto confeccionado por Melissa Maúl, quien también es la coreógrafa y codirectora de la propuesta, agrega al contenido la eterna disquisición del amor verdadero como último fin de vida. Otorgándole, de este modo, una voluntad particular al rol de Jazmín, interpretado por Pamela Paz.

Junto a Maúl y también responsable del concepto escénico, está José Castillo.  Hombre carismático y atemperado que sabe orientar a su grey manejando las aristas sin perder la cordura.  Ambos creadores proponen un concepto particular en que la tecnología toma papel fundamental como apoyo al material humano que es, finalmente, quien saca la tarea sobre el escenario.  Castillo, quien canta, baila y actúa, interpreta al ladrón Aladino quien está destinado, por su matrimonio con la princesa Jazmín, a convertirse en el sultán del califato.

Lo interesante de esta propuesta radica en la unificación de talentos emergentes en pos de un objetivo.  Tanto el productor Víctor González, como muchos del resto del elenco, son artistas que desde chiquitos han pasado por un proceso que los ha llevado a comprender el hecho escénico en toda su dimensión.  Ejercicio que redunda en una nueva generación y visión del teatro musical de Guatemala el cual, en el presente, fluye desde sus distintas posibilidades hacia un nuevo estadio.  Son gestores de espectáculos y una esperanza que se suma al esfuerzo de otras organizaciones por forjar un panorama que finalmente defina el futuro del teatro en Guatemala.  La obra puede verse hasta el 31 de julio.

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