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La edad de oro de Hollywood se vive en una casa de ancianos

  Jocelyne Zablit, AFP

Se cuenta que Jhonny Weissmuller atravesaba los pasillos de esta casa de ancianos ululando con su particular grito de Tarzán. Un residente aún recuerda su cita frustrada con Marilyn Monroe. Otro cuenta anécdotas sobre Walt Disney o Frank Sinatra.

La edad de oro de Hollywood no es más que un viejo recuerdo, pero aún sigue vibrando en la casa de retiro para ancianos de Los Ángeles donde viven extrabajadores del cine y la televisión.

En este hogar habitan personajes muy diversos: desde el decorador de Doctor Zhivago a una actriz de 103 años que recientemente se presentó a una audición.

“Las personas que viven aquí han tenido todo tipo de trabajos en el mundo del cine y la televisión”, cuenta Bob Beitcher, jefe del Fondo para la Televisión y el Cine (MPTF, por sus siglas en inglés) y administrador del lugar.

Creado en 1921 por cuatro reconocidos cineastas, entre ellos Charles Chaplin y        Douglas Fairbanks, la misión inicial del Fondo fue ayudar a las estrellas del cine mudo a adaptarse en la transición a las películas habladas.

Desde sus inicios, la organización caritativa se financió a través de pequeñas donaciones de artistas activos que dejaban monedas en alcancías en los estudios de grabación.

Casi un siglo después, el MPTF sigue funcionando con base en donaciones, solo que ahora mucho mayores, de artistas como George Clooney, Kirk Douglas y Steven Spielberg.

“Ninguna otra industria en el mundo ha hecho algo parecido a lo que hizo la MPTF y eso es lo que convierte a los aportes en algo tan importante”, dice Beitcher.

“La gente que trabaja en la industria del cine son como gitanos. Cambian de lugar, desarraigan a sus familias al mudarse a Louisiana a Nueva York o a Europa… y muchos hacen trabajos exigentes desde el punto de vista físico, lo cual es realmente duro para ellos”.

Cerca de la mitad de los 165 residentes abona la cuota mensual de su habitación y los servicios, entre $3,400 y $6,100 mensuales. El Fondo financia la otra mitad.

Caballero generoso

Si bien muchos de los residentes fueron celebridades, la mayoría trabajó detrás de cámaras y nunca salió en pantalla.

Steven Kohler, de 87 años, puede enumerar una impresionante lista de estrellas con las que trabajó como decorador. Compartió las comidas con todo el equipo de Doctor Zhivago (1966), entre ellos Omar Sharif y Julie Christie.

Kohler conoció a Marlon Brando durante el rodaje de la cinta histórica Motín a bordo (1962). “Era un caballero con un gran corazón, alguien generoso que con enorme discreción ayudaba a la gente”, recuerda.

Cita con Marylin

A Robert Robert Mirisch, de 77 años, le gusta mucho evocar la anécdota de su frustrada salida con la diva Marylin Monroe.

La conoció durante la filmación de la comedia Una Eva y dos Adanes producida por la compañía de su familia, y una vez terminado el rodaje ella le pidió que la acompañara al estreno en Nueva York.

Pero Robert quería visitar a su padre, enfermo en ese momento, y cortésmente rechazó la invitación.

“Así que soy el hombre que canceló una cita con Marilyn Monroe. Y después, mi padre tuvo la fortuna de gozar de muchos años de buena salud”, bromea Mirisch, quien se desempeñó como abogado de la industria del entretenimiento.

La vida en esta particular casa de ancianos es mucho más que recuerdos del mundo del espectáculo, partidas de cartas y gimnasia en la piscina que donó Jodie Foster.

Algunos de los residentes, como Connie Sawyer de 103 años de edad, siguen activos, lejos de pensar en el retiro.

Sawyer, quien trabajó con estrellas como Frank Sinatra, apareció el año pasado en el comercial de la famosa final del campeonato de futbol americano Super Bowl y recientemente acudió a una audición para obtener un papel en una película de terror.

“Estoy esperando la respuesta”, dice.

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