Home > Editoriales > “¿Dónde estuvo la Contraloría en el 2015?”

“¿Dónde estuvo la Contraloría en el 2015?”

Palabras más, palabras menos, la pregunta con la cual titulamos este Editorial fue atribuida por un medio periodístico digital, hace unos tres días, a la Fiscal General de la República y Jefa del Ministerio Público, Thelma Aldana, a propósito de la actuación o la ausencia, de la Contraloría General de Cuentas (CGC) que hubiese permitido detectar el escándalo de las plazas fantasmas en el Congreso de la República, pero que salió a luz gracias a las investigaciones del MP y la Comisión Internacional contra la Impunidad en Guatemala (Cicig).

La pregunta de la Fiscal General, certera y pertinente, aplica al conjunto del quehacer de la CGC en la vigilancia de la totalidad de las instituciones públicas y de las privadas que manejan recursos del Estado: en medio de la peor crisis institucional por corrupción de la que se tenga memoria ¿dónde estuvo y dónde ha estado la CGC?

Como quien responde a esa pregunta, que muchos nos hemos hecho durante los 14 meses que lleva la crisis, ayer el Contralor General, Carlos Mencos, presentó el informe de hallazgos en la ejecución presupuestaria correspondiente a 2015. Aunque revelador en muchos aspectos, no disipa la impresión de que es el informe propio de quien llegó tarde al festejo y pretende llamar la atención quemando sus propios cohetes.

Resalta que el informe de la CGC se lanza fuerte contra el Legislativo y es inevitable preguntarse, otra vez, ¿por qué hasta ahora?

Cualquiera que sea la respuesta del Contralor General, incluido el silencio, debe señalarse que el informe contribuye a iluminar un poco más el insondable pozo de pudrición, en el cual devino el Congreso de la República. Ahora sabemos, si se da crédito a la CGC, que fueron 87 diputados, casi la mitad del total, quienes se sirvieron con la cuchara grande de las contrataciones por encima de los límites legales.

El colmo que, sin embargo, a muchos no causa extrañeza, es que el “campeón” de las denuncias por el abuso de contrataciones, el presidente del Legislativo, Mario Taracena, aparece incluido en el listado de los “vivos”, publicado ayer por la CGC.

Cuando se habla de los hallazgos de la Contraloría, después de todo lo ocurrido y destapado por MP-Cicig, es comprensible que el primer pensamiento sea sobre la corrupción. Hay razones más que suficientes para que sea así. Pero los hallazgos hablan de otros males tan graves y tan arraigados como la corrupción: el desorden administrativo, la incapacidad, la incompetencia y la improvisación.

Esos males son, claramente, condición necesaria, causa, consecuencia y hábitat de la corrupción. Van de la mano con esta. Por eso, la vigilancia ciudadana debe dirigirse al conjunto del problema y no a sus manifestaciones aisladas, incluyendo la pregunta con sonoridades hollywoodenses: ¿Y dónde está la Contraloría?

.
.

Leave a Reply