El Siglo

Inversión responsable, sus significados

Lo de nuevos proyectos hidroeléctricos, es asunto que ha sido complicado por la desinformación a la población, incluido enredos de concepciones retorcidas de la cosmovisión maya, inversionistas especuladores, la perversa asociación con la minería, el clamor por tierra a falta de otros medios para ganarse la vida del poblador local… más la sombra del político medroso por un lado, el delincuente extorsionista del otro. Un caldero en plena ebullición que reclama la integración de inteligencia y esfuerzo, tanto del lado del Gobierno central (el Ejecutivo y su gabinete), como de las instancias de gobernabilidad (Ministerio Público), así como municipalidades, gobernadores departamentales y cómo no, los inversionistas formales y comprometidos. Y de su lado, los actores en aparente oposición, tal la curia católica, ambientalistas y organizaciones “sociales”.
De alguna manera, el esfuerzo “in crescendo” a lo largo de los años, así como el compartir experiencias y conocimientos metodológicos que aportan organizaciones inmersas en el desarrollo comunitario, sumados los enfoques de “responsabilidad social empresarial”, han ampliado el pensar de los distintos actores, de manera que hoy por hoy, ya se encaminan acciones que empiezan por sancionar procederes antañones que no miraban más allá del aquello de “acá venimos porque acá estamos”. Ahora, de entrada se debe conocer y escuchar al poblador, apoyando a la vez el reforzamiento de la genuina autoridad local, bajo un manejo transparente de información veraz entre las partes. Información situacional que debe de partir, primeramente, de la realidad actual, enfocando carencias y prioridades a ser atendidas en paralelo al desarrollo del proyecto o proyectos, para el caso, de generación eléctrica o del tendido de la nueva red eléctrica, misma que permitirá mayores alcances y eficiencias del servicio eléctrico en todo el país. Esto último requiere, asimismo, de una tarea medular, consistente en informar adecuadamente, con la necesaria claridad y precisión, a toda la población y sus autoridades. En cierta manera, una labor imprescindible esta, por cuanto es necesario asociar la lógica de los proyectos en sí, con la propia de los pobladores y su entorno, quienes naturalmente esperan respuestas relacionadas todas con el aseguramiento de su bienestar y el grado de satisfacción que en ello podrán obtener realmente, como el aporte para ellos de la inversión que se propone. Y es que no es fácil que todo mundo entienda concepciones como que “mediante la nueva hidro se mejorará la capacidad de llevar la energía, de los centros de generación a los de consumo,”… etcétera.
Las necesidades del ciudadano y en gran medida, de poblaciones enteras a lo largo y ancho del país, es contar con medios de vida que le permitieran superar la actual situación de economía de subsistencia. Esto implica contar con fuentes de ingresos que aseguren la vida familiar bajo condiciones dignas, y esto ¿cómo se puede lograr, a no ser mediante la creación de empleo a partir de nuevas inversiones?

Medios de vida para superar la economía de subsistencia.

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