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Sector empresarial vio panorama muy estable en el primer trimestre

Una encuesta realizada en abril por el Comité Coordinador de Asociaciones Agrícolas, Comerciales, Industriales y Financieras (Cacif) a 93 de sus 132 directores revela estabilidad en el sector productivo del país. No obstante, analistas consideran que esta situación, a largo plazo, traerá situaciones negativas para la nación.

Claudia Galán, directora de la Unidad Económica del Cacif, explicó que el 54% de los entrevistados considera que la situación empresarial, en general, fue estable en los primeros tres meses del año y el 45% estima que se mantendrá así para el próximo trimestre.

Si bien el 31% de los directores del Cacif opinó que la situación mejoró en los primeros tres meses de 2016, una cifra mayor, el 40%, cree que el segundo trimestre será mejor.

Además, el 58% de los encuestados consideró que en el primer trimestre hubo estabilidad en términos de empleo y un 40% en aspectos relacionados con las ventas; en tanto, un 38% reveló mejoría en cuanto a la producción. Por el contrario, un 45% observó irregularidad en las exportaciones.

Galán concluyó que en el primer trimestre hubo un repunte en la actividad financiera, mientras que los sectores con mayor estabilidad fueron comercio, industria, agro y servicios.  En la construcción y el turismo, se registraron resultados a la baja, derivado principalmente de problemas en términos de competitividad.

El presidente del Cacif, José González Campo, explicó que la baja en el turismo se debe a que el sector aún no conoce la política que adoptará el Gobierno para fomentar ese tipo de actividades, mientras que en la construcción, la baja se origina en la caída, casi a la mitad, de la inversión estatal en infraestructura en los últimos seis años, así como el exceso de trámites necesarios para obtener licencias.

“Creo que hay voluntad política para hacer las cosas en el nuevo gobierno; lo que no se ve es cómo aplicar esa voluntad política”, afirmó el dirigente empresarial.

Estable para no cambiar

Abelardo Medina, analista del Instituto Centroamericano de Estudios Fiscales (Icefi), consideró que la situación del país siempre ha sido estable a pesar de todos los sucesos políticos y de corrupción que se han registrado.

“Estamos hablando de un crecimiento razonable del producto interno bruto (PIB), una inflación baja y un tipo de cambio razonablemente estable; el problema es que está tan estable, que el país no mejora”, opinó.

Agregó que el hecho de que, en términos de producción, todo se mantenga estable “significa que no hay dinámica para que el país crezca a un nivel tal, que saque de la pobreza a los guatemaltecos”. “Estable no necesariamente significa que es bueno”, agregó.

Según Medina, la estabilidad lo que genera es tranquilidad para “no preocuparnos por violentos cambios de precios, tipo de cambio sin mayores variaciones, que no hay escasez; pero lamentablemente, los gobiernos y los empresarios no han contribuido pagando impuestos para que esta estabilidad provoque cambios”.

“Estable no necesariamente significa que es bueno”.

El analista del Instituto de Problemas Nacionales de la Universidad de San Carlos de Guatemala (Ipnusac), Édgar Balsells, opinó que esta “estabilidad empresarial aparente” lo que puede originar en el largo plazo es alimentar “desequilibrios muy peligrosos”.

El experto explicó que la situación macroeconómica del país es estable porque la depresión que persiste en el mundo ha deprimido precios que impactan positivamente en los gastos empresariales, principalmente la factura petrolera y las tasas de interés.

Agregó que el flujo de divisas, producto de remesas y de retorno de capitales aprovechando las tasas de interés de los bonos públicos, ha determinado que el país mantenga un tipo de cambio estable.

“Esta situación, que para las economías sudamericanas exportadoras de materias primas minerales es caótica, para Centroamérica es ventajosa”, agregó. Resaltó que el Banco de Guatemala, con sus pérdidas operativas, estimula la actividad financiero bancaria, y como ni siquiera está vigente la Ley de Tarjeta de Crédito, los bancos “persisten en bajísimas tasas de interés para ahorros y altas tasas para crédito personal, especialmente el de consumo”.

Todos estos factores, señaló Balsells, generan un “deterioro del nivel de vida de los consumidores, y la transferencia de rentas hacia las empresas monopólicas, determina una estabilidad empresarial aparente”.

González Campo afirmó que el sector productivo es optimista y conservador, porque sigue invirtiendo en el país a pesar de que hace falta avanzar en condiciones que atraigan más inversión, como atacar la inseguridad o mejorar la infraestructura del país.

Señaló que esa nueva inversión no necesariamente es el gran capital, sino incluso aquellas tiendas de barrio o pequeños supermercados que podrían abrirse, pero que no lo hacen por temor a que los vayan a extorsionar o que los empleados,  por cualquier razón no puedan desplazarse a su trabajo.

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