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Casi tan letales como las armas de fuego

Las señales de alarma están encendidas: el número de accidentes de tránsito, así como la cantidad de fallecidos y lesionados a causa de tales hechos ha crecido en lo que va de 2016, en comparación con años anteriores.

La volcadura de una unidad del transporte de pasajeros, ocurrida ayer en el kilómetro 46 de la carretera Interamericana –sin que, afortunadamente, se produjeran víctimas mortales– actualizó la preocupación de los medios de comunicación social y de las autoridades sobre la marcada tendencia al aumento de los percances viales.

Según se detalla en la información que publicamos en nuestra edición de hoy, con el ocurrido ayer de madrugada en jurisdicción de Sumpango, Sacatepéquez, suman 261 hechos de este tipo, en lo que va del año, lo que da un promedio de 1.89 tragedias por día.

De acuerdo con estadísticas del Observatorio Nacional de Seguridad de Tránsito, en el primer trimestre del año en curso se registraron 2,117 hechos de tránsito, 499 (o 30.84 por ciento) más que en el mismo período de 2015. Y en términos de su cauda trágica los datos no son menos preocupantes: 547 fallecidos y 2,601 lesionados entre enero y marzo de 2016, para un aumento de 33 por ciento en cada uno de esos indicadores, comparados con el primer trimestre de 2015.

En el VIII Informe Iberoamericano de Seguridad Vial, que recopila datos hasta 2015, se consigna que la tendencia de los fallecidos por causa de siniestro vial en Guatemala se ha incrementado y estima en 20 por ciento el “repunte” de muertes a causa de los accidentes de tránsito.

Si bien el referido informe del Observatorio Iberoamericano de Seguridad Vial se abstiene de adelantar conclusiones sobre las causas de esa tendencia, llama la atención sobre el hecho de que la flota vehicular constituye en un factor de riesgo y que, en el caso guatemalteco, la preocupación en este sentido es mayor debido a que del mismo las motocicletas tienen el mayor peso relativo: 36 por ciento.

En el período 2008-2009, apunta el informe, se duplicó la importancia de las motocicletas, en contraste con los vehículos destinados para el transporte de pasajeros, que constituyen únicamente el 4 por ciento. Esta situación, añade, “permite inferir que los usuarios de la vía pública intercambian rapidez, economía versus riesgos de un siniestro vial. En consecuencia de un deficiente servicio de transporte colectivo de personas y déficit de unidades destinadas al mismo”.

Con una tasa de 158.5 vehículos automotores por cada mil habitantes, resulta que en Guatemala estos medios de transporte se han convertido en casi tan letales como las armas de fuego.

Y, seguramente, por las mismas causas: la cultura de la impunidad y la irresponsabilidad, traducida en un crónico irrespeto a la integridad y la vida de las personas.

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