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El Chapo Guzmán: la escala en Guatemala

Julie López es una periodista independiente y escritora con dos maestrías: en periodismo y en relaciones internacionales, que ha dado cobertura al crimen organizado en Guatemala, Belice y Honduras. Recientemente, publicó su segundo libro, titulado El Chapo Guzmán: la escala en Guatemala, donde profundiza en los nexos que el cártel de Sinaloa entabló en el país a principios de los años noventa y devela elementos que evidencian las implicaciones en el crimen organizado y el narcotráfico de algunos miembros de las fuerzas de seguridad, especialmente del Ejército.

Con una abundante bibliografía y entrevistas a testigos, el libro narra los inicios de El Chapo, hijo de un trabajador agrícola que lo golpeaba frecuentemente y sobrino de Pedro Avilés Pérez, “el león de la Sierra”, conocido por ser el primer narcotraficante mexicano que traficó cocaína por vía aérea, desde Sudamérica a Estados Unidos. A los 20 años, Joaquín Guzmán Loera ya operaba como hombre de confianza de Félix Gallardo, sucesor de Avilés.

Uno de los elementos notorios en el texto es que la autora señala las contradicciones existentes entre las diversas versiones que existen sobre la captura de El Chapo Guzmán, hecho que según indica, marca un parteaguas en el narcotráfico y su historia en la región.

¿Cómo surge la idea de escribir un libro sobre El Chapo Guzmán?

Es resultado de la coincidencia entre mi interés periodístico y la intención editorial de Planeta. Inicié el tema de El Chapo con  artículos en los que abordo cómo Otto Herrera era una especie de bisagra en Guatemala, entre los cárteles de Sinaloa y Cali. La editorial Planeta contactó a Plaza Pública y me propusieron escribir el libro. Esa fue la base para El Chapo Guzmán: la escala en Guatemala.

¿La captura de Guzmán en Guatemala es uno de los hechos más relevantes del texto?

Más que la captura, hago énfasis en las contradicciones que tienen las muchas versiones que existen sobre ese hecho, que además de “ponerle un rostro visible” a ese personaje, está lleno de contradicciones. Por ejemplo, en 2013, la cadena Univisión entrevistó a Otto Pérez Molina sobre la captura de Guzmán.

La versión del entonces mandatario enfatizó en que El Chapo fue entregado a México en un fuerte operativo de seguridad, en el cual el Ejército guatemalteco mostró su profesionalismo y poder.

Sin embargo, un libro de la periodista mexicana Anabel Hernández, narra que Guzmán fue transportado hasta la frontera mexicana en tres vehículos tipo picop todos destartalados. Según el general mexicano Carrillo Olea, solamente iba un joven capitán guatemalteco, quien llevaba a Guzmán con capucha y “amarrado de pies y manos con una cuerda, como si fuera un cerdo”. Una versión dice que El Chapo afirmó sentirse aliviado de estar en compañía de los militares mexicanos, que lo trataron con menos violencia que los guatemaltecos.

Me llamaron fuertemente la atención estas y otras discrepancias relacionadas con el hecho, porque parece que existiera una intención oculta para ello.

¿Aborda los vínculos entre militares guatemaltecos y narcotráfico?

Además de los guatemaltecos, varios miembros de las fuerzas de seguridad regionales se han involucrado en actividades ilícitas.  El libro narra la historia de El Chapo en Guatemala, pero necesariamente se abordan otros aspectos, como la fuerte influencia que la familia Lorenzana tenía entre algunos militares y agentes de la Policía, desde los años noventa. Es conocido que en ocasiones, policías o soldados custodiaban los cargamentos.

Un caso ilustrativo es el del teniente coronel Carlos René Ochoa Ruiz, amigo cercano de Otto Pérez quien fue capturado en el año 1997 por  sus vínculos con el narcotráfico. El castigo militar fue darlo de baja por mala conducta.

Además de la impunidad, con la cual operaban los cárteles de la droga y sus vínculos de corrupción con funcionarios y militares, se evidencia el tema de los derechos humanos. Guzmán habría estado recluido en la base militar de Santa Ana Berlín, donde por la misma época, estuvo prisionero Efraín Bámaca, también llamado Comandante Everardo, cuya desaparición forzada se atribuye a Otto Pérez Molina. Puede deducirse que ambos hayan estado presos en el mismo lugar y tiempo.

¿Cómo fue la estancia de El Chapo en Guatemala? ¿Regresó después de su primera captura?

En Guatemala se movía con relativa facilidad y puede creerse que tenía cierta protección. Se dice que ingresó al país con dos millones de dólares para garantizar esa protección. También se rumora que un teniente coronel le facilitó un salvoconducto para entrar a Guatemala, donde no se movía con prisas ni ocultándose.

El exministro de Gobernación afirmó una vez que El Chapo venía a Guatemala a una residencia en la zona 11. En realidad eran varias viviendas conectadas por túneles. Se cree que acá tenía otra familia.

Ahora que el libro está publicado, ¿cómo lo define o califica?

No considero que sea la última palabra en el tema. Espero que sea un aporte para quienes estén interesados en conocer el tema del narcotráfico en el país. Hacer la investigación fue como abrir aquellas muñecas rusas que tienen otras adentro. Al abrir una cosa, encontraba otra y así sucesivamente.

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