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Si algo requiere toda relación es una buena comunicación, la cual la definiremos como el intercambio de mensajes tanto internos como externos. Por su parte, asertividad se refiere a la capacidad de poder expresar nuestras ideas, emociones y creencias con firmeza y libertad sin el intento de tratar de convencer a otros de ello. A diferencia de la persuasión que busca atraer a otro a nuestra forma de pensar, la asertividad se refiere mayormente a la oportunidad que tenemos de expresar nuestra forma de pensar e incluso llegar a estar en desacuerdo con otros. Algunos expertos han llegado a concluir que la asertividad es la capacidad de respetar a otros y hacernos respetar por otros.

La comunicación asertiva es una competencia que puede desarrollarse, esto quiere decir que, por un lado existen personas que pueden poseerla de manera natural y por el otro lado al resto de mortales nos corresponderá aprender a desarrollarla. Inicialmente, se hace importante que se pueda encontrar el estilo dominante de comunicador que somos cada uno y tratar de identificar cuál tipo es su interlocutor. Cada persona tiene un estilo dominante al momento de comunicarse, aunque todos en general somos el resultado de una combinación que nos hace únicos e irrepetibles. Lo importante en este sentido es que usted pueda comprender cuál es su tendencia natural hacia su forma de expresar y cuál es la forma en que aquellos con quienes interactúa lo hacen.

Desde lo que menciono con anterioridad, me gustaría invitarlo a considerar las diferentes perspectivas de apreciación que una persona puede llegar a tener hacia una misma situación y cómo esto va a ser determinante en la forma en que se llegue a expresar. Cada persona proviene de un contexto diferente, con un sistema de creencias distinto originado también por sistemas y patrones de pensamiento que le han convertido en el tipo de persona que es hoy. Por lo tanto, su reacción y forma de comportarse no hace otra cosa sino que obedecer ante lo que ha venido acumulando durante sus años de formación y de acuerdo con lo que su percepción le dé a entender.

De lo anterior podemos concluir que al momento de buscar ser asertivos en nuestra comunicación se hace indispensable comprender la perspectiva de nuestro interlocutor para poder ampliar nosotros mismos nuestro propia visión de la situación y de esa manera evitar caer en una conversación sin sentido o en una discusión que no llevará a ningún lado a cualquiera de las partes. Preguntar se convierte en una extraordinaria herramienta para ser asertivo, pues la respuesta a nuestras interrogantes permite ampliar nuestro grado de conocimiento sobre lo que otra persona recibe y le estimula ante una determinada situación. Recuerde, ser asertivo es lograr exponer nuestro punto de vista, escuchar el de los demás y aún en caso de no estar de acuerdo trabajar por conservar la armonía y la relación.

Cada persona tiene un estilo dominante al momento de comunicarse, aunque todos en general somos el resultado de una combinación que nos hace únicos e irrepetibles

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