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Y no van mal.  En el sentido de que si bien poco o nada de los ofrecimientos de campaña se han cumplido, lo que sí se ha cumplido es la hoja de ruta natural de un gobierno de derecha militar como el FCN.

Basta simplemente revisar algunas de las decisiones más importantes de este gobierno.

Favorecer los salarios diferenciados, así como la Ley Emergente para la Conservación del Empleo, la cual exonera del impuesto de importación por 10 años a los call center y a las maquilas que operan en el país.   En lo que refiere al uso del Ejército, destaca que se le haya comenzado a utilizar para asfaltar carreteras. ¿Acaso no hay un ministerio para tal efecto?  Es posible que la medida simplemente pretenda reconstruir los lazos entre la institución militar y las comunidades.  Esto no es problema. El problema es la duplicidad de funciones, pues ya existe una cartera responsable de la infraestructura vial.

Uno de los puntos más graves en términos de los desaciertos de este gobierno compete a cómo las relaciones con cooperación y cuerpo diplomático se han vuelto tensas.  Y las formas cuentan.  En lugar de simplemente construir una protesta formal canalizada por Cancillería (como lo haría cualquier Estado), fue necesario montar un show donde el Nuncio Apostólico leyó la protesta de un gobierno que resiente la intromisión del cuerpo diplomático (pero usa al Nuncio Apostólico para presentar la protesta).  Sea una cuestión o no de  la tradición de la política exterior en Guatemala, habría formas más técnicas de hacer las cosas.  Y volvemos al punto.  ¿Cuál es la necesidad de tensar la relación con los cooperantes, sobre todo para un país que es tan dependiente de cooperación internacional?  Si hablamos de carreteras, cárceles, escuelas, capacitación para personal del Estado, transferencia de tecnología, preservación de patrimonio etc., el país depende de cooperación.

Si la administración del presidente Morales no comprende que toda cooperación es condicionada,  solamente va a desgastarse extendiendo la mano y criticando los modos.   Otro gravísimo error, la declaración en CNN en Español, argumentando que sería sano el relevo de algunas figuras del ámbito de la cooperación internacional.

Y por si esto fuera poco, la mala broma en referencia a los migrantes guatemaltecos, que fueron, por cierto, un caudal electoral fundamental para el entonces candidato.   Creo que esto demuestra que al Presidente le cuesta entender su rol actual o, simplemente, está mal asesorado. Haberles ofrecido en la torpe broma – a los migrantes-  como ´mano de obra barata´ al proyecto de Donald Trump denota poca sensibilidad y muy poca formalidad.   Claro, luego no sorprende que los consulados no puedan proveer de pasaportes en tiempo prudencial, atención jurídica, traductores, etc.  Sí, los migrantes son desechables para los gobiernos guatemaltecos y la broma del presidente Morales lo confirma.

Y lo último, la cantaleta del conflicto con Belice: el llamado a defender el suelo patrio y el despliegue de tropa – con equipo militar viejísimo-.   Conveniente para tapar todas las incapacidades de la actual gestión gubernamental.   Lo correcto sería solicitar una misión de verificación de la OEA, para esclarecer las muertes en la zona de adyacencia. Qué diferencia ver el comportamiento de esta administración, y compararla por ejemplo al caso de Costa Rica, en donde se entiende que su mejor defensa es el Derecho Internacional.

Ahora, lo grave de todo esto es lo siguiente: Tratar de desviar la atención con este desplante.  Todos los presidentes guatemaltecos que han usado a Belice o tensionado la relación, no terminan mandato.  Ydígoras Fuentes, Lucas García y Serrano Elías insistieron y distrajeron con el tema de Belice.

Ninguno terminó su período.

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