Home > Editoriales > Una nueva prórroga a la labor de la Cicig

Una nueva prórroga a la labor de la Cicig

En la futura historiografía sobre los acontecimientos políticos nacionales en 2015, sin duda habrá un capítulo especial sobre la suerte que correría la Comisión Internacional contra la Impunidad en Guatemala (Cicig).

Como se recordará, el gobierno encabezado por Otto Pérez Molina y Roxana Baldetti había endurecido su posición respecto de la renovación del mandato del singular ente internacional. El discurso de ese gobierno, desde al menos la segunda parte de 2014, era que la Cicig básicamente ya había cumplido con lo que podía hacer y solamente le quedaba trasladar su experiencia y las capacidades nacionales formadas al Ministerio Público (MP).

No se ocultaba el deseo gubernamental de cerrar ese capítulo pero, en aras de guardar las formas, Pérez Molina pasó la brasa a la Instancia Coordinadora para la Modernización del Sector Justicia, cuya opinión técnico-jurídica serviría de base para tomar la decisión.

En realidad, se trataba de un subterfugio, porque Pérez y Baldetti querían sacudirse a la Cicig y al comisionado Iván Velásquez. Fuentes confiables y dignas de todo crédito aseguran que se prepararon dos dictámenes: uno para justificar la interpretación de las golondrinas al ente de la ONU, y otro para recomendar su permanencia.

El 23 de abril de 2015 (dentro de cuatro días hará un año), Pérez Molina anunció que pediría al secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, prorrogar la estadía de la Cicig. ¿Qué lo hizo cambiar de opinión? Sencillo: el destape del caso La Línea, origen de una profunda crisis política que culminaría con las renuncias de Baldetti y Pérez Molina, y el inicio de procesos penales contra ambos.

Es este el antecedente histórico inmediato, que debe tenerse en cuenta para valorar la importancia del acto realizado ayer por la mañana en la sede de la ONU en Nueva York, donde el presidente Jimmy Morales formalizó la solicitud de prorrogar la estadía de la Cicig por cuatro años más, a partir de septiembre próximo.

En cosa de un año, cabe insistir, la situación tuvo un vuelco dramático: la prórroga de la Cicig se convirtió en un auténtico clamor ciudadano. Salvo la oposición de quienes fueron descubiertos y puestos en la picota por las investigaciones del MP-Cicig, la permanencia es pedida unánimemente por la ciudadanía guatemalteca.

Así, la solicitud entregada por el presidente Morales al secretario Ban Ki-moon expresa la voluntad nacional de ir al fondo en la lucha contra la corrupción y el crimen organizado, expresión contemporánea de los cuerpos clandestinos e ilegales de seguridad (Ciacs), surgidos durante el conflicto armado interno.

Este es, cabe recordar, el mandato matriz del ente que encabeza el comisionado Iván Velásquez: combatir y desmantelar a los Ciacs. Entre varios, uno de los méritos del tercer comisionado es haber comprendido esa mutación y actuar en consecuencia. De ahí nace esta etapa de la historia nacional, que apenas empieza.

.
.

Leave a Reply