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Alfonso Poncho Porres, una luciérnaga que no se apagará

Foto: Cortesía de Sergio Valdés Pedroni

Alfonso Porres Flores fue un antropólogo y documentalista, pero, especialmente, un “tejedor de redes entre diferentes colectivos y grupos sociales de lo más diversos. Lograba impulsar sus propuestas sin buscar protagonismo, siempre detrás de la cámara, filmando y grabando”, menciona su cercana colaboradora en la Casa Roja, Carmen Reina.

En el mundo del arte no convencional, la tristeza enorme de su partida se divide con el sentimiento de alegría y gratitud por el recuerdo que dejó este hombre, de quien el fotógrafo Daniel Hernández-Salazar afirma: “Puede decirse que su producción fue el mayor trabajo de antropología visual de Guatemala”.

Nacido en 1960, Porres estudió Antropología en la Escuela de Historia de la Universidad de San Carlos (Usac). De esa época, el economista e investigador social Eduardo Antonio Velásquez Carrera recuerda: “Lo conocí cuando todavía era estudiante, y buen estudiante, de Antropología. Recuerdo que presentó un trabajo sobre el uso de la tierra y la estructura agraria en Guatemala”.

Lourdes Penados, destacada antropóloga forense, fue su compañera de estudios en esos años. Según recuerda, “era una persona pura y honesta. Transparente y sin dogmas ni discursos aprendidos”.

En 1986 se inscribió en el taller de cine que se impartía en la Escuela de Ciencias de la Comunicación, fundado por Carlos Interiano, Ana María Pedroni y Sergio Valdés. Sus compañeros en ese taller fueron los fotógrafos Hernández-Salazar y Luis González Palma, además del cineasta Elías Jiménez, cofundador de Casa Comal, y actual director de la Unidad de Cine del Ministerio de Cultura y Deportes.

Valdés llegó a ser inseparable de Porres, y junto con el cineasta alemán Uli Stelzner, fundador de las muestras cinematográficas Memoria Verdad y Justicia, realizaron giras en todo el país para proyectar documentales sobre temáticas histórico sociales del país. Porres fue coproductor del documental La Isla, sobre el archivo secreto de la Policía Nacional, dirigido por Stelzner.

“Poncho siempre fue querido por la gente y siempre estuvo rodeando de ella, expulsando el egoísmo y la mezquindad con cada una de sus acciones. El 17 de abril nos deja una tristeza enorme, partida por la alegría de su recuerdo. Hizo un trabajo admirable con el cine. En todo este tiempo estuvo comprometido con lo que podemos llamar una estética del cine de la generosidad”, dice Valdés.

De esta generosidad dan cuenta muchos artistas, quienes recuerdan que Poncho no vacilaba en documentar ensayos y presentaciones de teatro ad honorem, y auxiliar a jóvenes músicos y cineastas prestándoles su propio equipo profesional de sonido o grabación.

La consternación entre quienes lo conocieron es evidente. Sus esfuerzos unificadores fueron patentes en el homenaje póstumo que artistas, antropólogos y activistas sociales realizaron en el Centro Cultural La Casa Roja, donde vivió y trabajó incansablemente. A manera de despedida, el cineasta Luis Argueta, guionista de El silencio de Neto, escribió en Facebook: “¡Gracias por todo, querido Poncho! Se apagó una luciérnaga que se multiplicará. Y se ha encendido una estrella. Poncho Porres ha muerto. ¡Que viva el gran Poncho!”.

La Casa Roja

Alfonso Porres fue cofundador de la asociación Luciérnaga, que surgió en 1996 como un centro de comunicación alternativa e independiente, apoyada por Luciérnaga de Nicaragua. Con el tiempo se consolidó como productora de cine y vídeo, diversificando sus actividades en varios proyectos, entre los que resalta la capacitación en medios audiovisuales: producción y edición de video, fotografía, diseño gráfico, comunicación alternativa.

Uno de los proyectos de Luciérnaga fue el centro cultural La Casa Roja, a la que artistas emergentes y alternativos conocen como “nuestra casa”, un espacio creado para difundir el arte y la cultura que ha albergado a diversas exposiciones y presentaciones artísticas, pero sobre todo, “un lugar para el diálogo abierto, franco y libre que Porres promovió durante toda su vida”.

Julio Serrano Echeverría

Poeta y documentalista

“Si alguna vez este país llega a tener su propio fondo para producción audiovisual, y vaya si no soñamos con que así sea, sin lugar a dudas debería de tener el nombre de Poncho, Alfonso Porres”.

Domingo Lemus

Cantautor y cineasta

“Hablaba de Guatemala con una franqueza y una ternura que fue determinante en el cine emergente. Aquí seguimos el ejemplo, ese caminito que aquel alumbraba de dignidad y armonía con el país”.

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