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Mejorar controles y reducir corrupción, el reto en Presidios

A 45 días de haber asumido la dirección del Sistema Penitenciario (SP), Luis Carlos de León Zea tiene el diagnóstico: desorden administrativo y operativo, hacinamiento, falta de controles para evitar actos de corrupción y mala atención de la Dirección General del Sistema Penitenciario (DGSP) hacia sus propios trabajadores.

Uno de los problemas en las 22 cárceles del país es la sobrepoblación. La capacidad es para 6,809 reclusos, pero en 2005 subió a 7,800 reos y a la fecha a 20 mil 200. Además, a partir de 2008 aumentaron  los casos de prisioneros en situación de cárcel preventiva y muchos son llevados donde hay personas que cumplen condena y son considerados peligrosos. Esto generó desorden.

Como parte del trabajo para desahogar las cárceles, se tiene contemplado que 3 mil reos salgan libres, si pueden optar a la redención de penas. El trabajo inmediato consiste en eso, ver quiénes están aptos y agilizar los trámites. Hay casos de reclusos que no tenían abogado o fallecieron quienes los defendían y nadie se hizo cargo. Otros no salen por insolvencia económica. Hay una reclusa que ya cumplió su condena de 15 años, pero no puede salir porque tiene que pagar una sanción de Q500 mil.

En este aspecto, el nuevo director del SP considera que la Defensoría Pública Penal, el Ministerio Público (MP) y la Cámara Penal del Organismo Judicial (OJ) pueden ayudar en la agilización de los procesos.  Hay muchos privados de libertad que ya se encuentran en condiciones de salir, pero debe hacerse un trabajo conjunto para lograrlo. En marzo salieron 100.

Asimismo, De León, indica que la vigencia de nuevos delitos penales, como el robo de celulares o portación de armas, provocó que haya más ingresos a las cárceles. “Se aprobó la normativa, pero no se pensó en el impacto que tendría en los centros penales”, señala el director del SP.

SIN JERARQUÍA

Una debilidad operativa del SP consiste en que no cuenta con directores de centros carcelarios con formación adecuada para el cargo. Surgen entre los mismos guardias penitenciarios, lo cual es causa de desorden, debido a que hay confusión jerárquica a la hora de cumplir con los protocolos.

Por el momento se está procediendo a revisar los expedientes de los agentes, con la finalidad que sean personas idóneas las que coordinen las cárceles y que no tengan mal récord. La meta es que las plazas se asignen por oposición y articular un proceso de capacitación, con apoyo internacional, sobre la doctrina penitenciaria, administración y manejo operativo.

De León, quien  es médico y cirujano con especialidad en psiquiatría, dice que otro de los problemas del SP es que solo cuenta con dos equipos para definir el perfil de los más de 20 mil presidiarios y así establecer programas adecuados. “No todos en las cárceles tienen mente criminal”, asegura.

Uno de los proyectos a poner en marcha es una unidad de derechos humanos y otra de investigación científica. Se pretende que el SP genere sus propias investigaciones. También está por iniciarse la construcción de la Escuela de Estudios Penitenciarios y se cuenta con la colaboración de universidades  para crear programas de rehabilitación. La meta es certificar a las cárceles guatemaltecas bajo parámetros internacionales, que garanticen la seguridad ciudadana y la reinserción de los reos a la sociedad.

DÉBIL CONTROL

Otra deficiencia del SP es el débil control en los ingresos a las cárceles, lo que da lugar a que se provea a los convictos con drogas, teléfonos celulares y armas. De León, indica que cuando realizaba su labor de psiquiatra  forense llegaba al preventivo de la zona 18 y miraba tirados  los detectores de metales y rayos X.   Ya como director, de siete que encontró, cuatro fueron reparados y serán colocados en los próximos días. Dos en la zona 18 y el mismo número en Fraijanes.  A los otros se les busca repuestos.

Asimismo, con una donación internacional, se implementará a finales de mes un control de huellas digitales de los visitantes a las cárceles, junto con el Registro Nacional de las Personas (Renap) y la Policía Nacional Civil (PNC) para detectar quiénes son los visitantes a las cárceles. También se controlará a los agentes del SP que se cambian en cada turno.

Tomando en cuenta que muchas personas ingresan ilícitos por sus cavidades corporales, por ejemplo, un celular o un chip, se busca dotar de detectores de metales manuales a todas las cárceles.

Una de varias formas de comunicación entre los encarcelados son los mensajes que las visitas llevan a otros centros, principalmente mujeres que dicen tener parejas en varios lugares. Con registro de cavidades y los detectores de metales se espera contrarrestar esa clase de actos.

NUEVAS CÁRCELES

Se tiene el proyecto de construir una cárcel en Escuintla, después de que al SP le sean concedidos los terrenos expropiados a criminales procesados. En el Centro Preventivo de la zona 18 se busca construir un anexo, pero debido a que los terrenos donde está el Hospital de Enfermos Mentales y la cárcel de mujeres pertenecen al Ministerio de Salud, se debe llegar a un acuerdo con las autoridades.

Con respecto a la construcción de módulos en la cárcel Canadá, Escuintla, donde se hizo un contrato de construcción de seis áreas, se está a la espera de que se defina si el contrato por Q700 millones es declarado lesivo.

CON TUBERCULOSIS

En la actualidad el SP cuenta con seis médicos para todos los centros carcelarios, según De León, y hay muchas enfermedades propias del hacinamiento. Se han detectado diez nuevos casos de tuberculosis en la cárcel de Canadá, en Escuintla. Hay reclusos de más de 60 años que no tienen ambientes apropiados para que puedan ser atendidos, de acuerdo con sus características.

Algunos no pueden caminar y necesitan rampas, el detalle es que si tienen un accidente es culpa del SP. Hay casos de reos con discapacidad mental en los propios centros, aparte de los que están en el Federico Mora. Estadísticamente se debe tener un médico por cada 500 reclusos, pero desde hace cinco años que se fue la única psiquiatra y no ha vuelto a contratar otra.

Respecto a los guardias de presidios, De León considera que los agentes tienen un sueldo miserable y eso debe cambiar, porque es causa de la corrupción dentro de las cárceles.

Los agentes del SP están en condiciones precarias, con un sueldo base de Q1,900, más bonos que no son suficientes, según el director del SP. Además, considera que se debe dar capacitación en todos los niveles, ya que los protocolos vienen desde 2012 y deben actualizarse.

CORRUPCIÓN, UN FLAGELO

Corine Dedick, analista en temas penitenciarios del Centro de Investigaciones Económicas Nacionales (CIEN), considera que es importante el uso de tecnología para controlar los accesos a los centros carcelarios, pero de nada sirve si el personal es corrupto.

Ve positivo que el control dactilar esté conectado con el Renap y la PNC, pero si la información se queda solo en eso, no servirá de mucho. “Ojalá que al mes no estén desenchufados o no sirvan. Solo con esos controles no se resuelve el ingreso de ilícitos, porque habrá gente que labora en el SP que buscará cómo evadir la tecnología”, puntualizó.

El exdirector del Sistema Penitenciario, Edy Morales, también estima que el principal problema del SP en la actualidad es la corrupción y esta se combatirá si se dignifica a los trabajadores, se establece una capacitación del personal para jerarquizarlo y se mejoran los controles de ingreso a las cárceles.

Agrega que otro  gran problema del SP es que “no hay continuidad de las personas que se quedan a cargo porque los proyectos deben hacerse a largo plazo”, agregó.

Morales, indica que primero se debe trabajar sobre un plan estratégico y retomar el control de los centros carcelarios, empezando por mejorar el control de estos y usar con eficiencia los recursos.

Privilegios

A discreción

El nuevo director del Sistema Penitenciario (SP) asegura que nunca se ha especificado qué es una necesidad y qué es un ilícito a la hora de determinar el trato para un reo. Es algo que ha quedado a criterio del director del SP. “Aunque se cuestiona si él tiene o no la idea de lo que se debe permitir entrar”, indica.

“Hay regulaciones contenidas en la Constitución, como la presunción de inocencia para quienes están en prisión preventiva. Se les saca de su escenario cotidiano y tiene que vivir en un sistema complejo como el SP. Allí ya se tiene un complicación”, agrega.

“Los permisos se han dado durante años para ingresar objetos, como una estufa. Hay personas que tienen un perfil muy específico y esto ha generado molestias”, afirma.

Asimismo, asegura que “el SP es un tabú, es un tema desagradable para la población. La idea que la gente tiene de qué hacer con el privado de libertad es de quemarlo para arriba”.

Desde su punto de vista, hay que buscar un equilibrio con base en el respeto de los derechos humanos, lo cual genera controversia.

Grabación de video

Bajo investigación

Acerca del video que grabaron miembros de la pandilla 18, en Fraijanes I, donde indican que dieron muerte al responsable de haber colocado la bomba que  se detonó en un autobús de Santa Catarina Pinula, Carlos de León indicó que se encuentra bajo investigación,

No solo cómo se ingresó un teléfono para grabar video, sino hacerlo después viral en las redes sociales.  Ve  obvio que esa acción es prohibitiva por la ley y no debió haberse permitido por los guardias del Sistema Penitenciario. Ahora, indica, está bajo reserva y se sigue el procedimiento adecuado.

Carlos de León

DIRECTOR DE PRESIDIOS

“La idea que la gente tiene de qué hacer con el privado de libertad es de quemarlo para arriba”.

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