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Un año después: subsistimos y persistimos

El 16 de abril es ya una fecha histórica para Guatemala: hace exactamente un año se inició la más grande ofensiva contra la corrupción, pública y privada, de la que se tenga memoria en el país.

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Encabezada por el Ministerio Público y la Comisión Internacional contra la Impunidad en Guatemala, esta ofensiva no ha concluido y no tiene visos de terminar, porque el mal se ramificó y echó raíces profundas.

Apenas ayer el MP y la Cicig sacaron a luz, con pruebas en la mano, un nuevo caso de corrupción, esta vez relacionado con la concesión fraudulenta de la Terminal de Contenedores Quetzal.

En ese caso están involucrados no solamente los principales protagonistas de la corruptela, el expresidente Otto Pérez Molina y la exvicepresidenta Roxana Baldetti, sino otras caras conocidas como el yerno del exmandatario y ex secretario privado de la Presidencia, Gustavo Martínez, y hasta se solicita el antejuicio de un magistrado de la Corte Suprema de Justicia, Douglas René Charchal Ramos.

Este nuevo caso corrobora una extendida convicción social: aún falta mucho por escarbar y todavía es necesario un gran esfuerzo de rescate institucional, para superar las huellas profundas del cáncer de la corrupción, sobre todo aquellas relacionadas con la cultura de la impunidad y el desorden.

Es del conocimiento público que Corporación de Noticias, casa editora de Siglo.21 y al día, fue atrapada en la telaraña tejida por quienes fueron denunciados hace un año dentro del caso La Línea. Para nosotros, la acción del MP y la Cicig fue liberadora y representó la inestimable oportunidad de repensarnos y reinventarnos.

De inicio y de golpe nos vimos frente al desafío de sobrevivir. Acciones enérgicas y oportunas permitieron marcar la indudable distancia entre los negocios anómalos de quien aparecía a la cabeza de esta corporación hasta el 16 de abril de 2015, y la naturaleza legítima del quehacer informativo practicado por al día y Siglo.21.

Hemos superado esa inevitable fase de la mera sobrevivencia, y para hacerlo debimos emprender un complicado proceso dirigido a poner la casa en orden. La crisis nos ha obligado a hacer grandes sacrificios, principalmente de carácter personal, por parte de las trabajadoras y los trabajadores de Corporación de Noticias.

Hay quienes no soportaron ese sacrificio y optaron por retirarse. Con quienes fue posible, llegamos a acuerdos. Algunos prefirieron el legítimo camino del reclamo judicial. Unos y otros deben estar seguros de que honraremos el compromiso de pagar lo que en ley corresponde. Sin embargo, tenemos claro que nuestro primer compromiso es con la sociedad guatemalteca, con nuestros suscriptores y fieles lectores, con nuestros anunciantes y proveedores, así como con nuestros trabajadores.

Lo más fácil habría sido claudicar. Pero sobrevivimos un año y persistimos en el empeño de ser un referente de este cambio que apenas empieza en Guatemala.

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