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Equidad de género hace retroceder al machismo en la construcción

Coatzacoalcos (México). En cinco años, una empresa constructora logró que el 8% de su fuerza laboral tuviera rostro de mujer en México. En un universo total de 28 mil trabajadores de 29 países pudo revertir el machismo imperante con capacitaciones, cooperativas y un sistema para denunciar el acoso laboral.

“Mediante un programa de motivación con los líderes de construcción y un programa de reclutamiento, logramos una participación récord de mano de obra femenina”, afirmó a Efe Caetano Rocha, que lidera este proyecto de equidad de género enmarcado en la construcción del complejo petroquímico más grande de América Latina, Etileno XXI.

En México solo un 3.5% de las personas que se emplean en el sector de la construcción son mujeres, según cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).

“Pusimos metas concretas de porcentajes de mujeres entre nuestras filas. Hubo que capacitar a las mujeres para que se incorporaran a la obra de forma segura”, describe Rocha.

El modelo incluyó un sistema de 28 buzones, instalados en el lugar de trabajo y en las comunidades circundantes para dar respuesta en un plazo de 20 días hábiles a cualquier agravio o queja.

Así se logró solucionar controversias que incluyeron algunos casos de acoso laboral o sexual contra mujeres, donde se separó de su cargo a los hombres que incurrieron en conductas impropias o vejatorias.

Además, se buscaron profesionales en las universidades, donde a las estudiantes de ingeniería se les ofreció un horizonte profesional.

TESTIMONIOS FEMENINOS

Yarizbeth Hernández Guarneros estudió ingeniería mecatrónica, una disciplina que une la ingeniería mecánica, la electrónica, la informática y la de control.

“Tomé un curso de cinco meses y firmé contrato. Estoy contenta porque hay mucha dificultad para encontrar trabajo”, relata.

Su trabajo como operadora de campo consiste en verificar niveles, regular válvulas o poner bombas en funcionamiento.

Asegura sentirse apoyada por sus compañeros varones y satisfecha al desempeñar su actividad.

“Este trabajo se consideraba para hombres por algunas supuestas limitaciones físicas. Aquí no hay diferencia si eres mujer, y siempre ha habido respeto”, comenta.

Pero Yarizbeth no es un caso aislado. En su planta hay otras seis mujeres que desempeñan el mismo puesto. “Somos 36 de un total de 76 trabajadores”, comenta.

Durante la fase de construcción de esta megaobra hubo 7 cabos mujeres, 18 coordinadoras, 20 ingenieras, 34 supervisoras, 78 operarias de primera y 37 féminas en labores de vigilancia, puestos tradicionalmente ocupados por hombres. Muchas mujeres más fueron empleadas en el área administrativa y de servicios.

Adicionalmente, se crearon talleres productivos en las comunidades circundantes de Nanchital, Lázaro Cárdenas, Pollo de Oro, Nahualapa, Democracia y Libertad, Coquitos, 5 de Mayo y El Chapo, a los que asistieron 94% de mujeres y 6% de hombres, de un total de 416 personas.

“Me enseñaron cómo ser empresaria, a romper paradigmas, cómo buscar clientes”, expresa Azucena Torres, participante de los talleres.

OTRAS ACTIVIDADES

Actualmente existen en la zona cinco cooperativas, que se formaron gracias a los talleres. Confeccionan uniformes, producen jabones y tilapias (tipo de pescado), o crían pollos para su venta. Con esas actividades muchas jefas de hogar han logrado ingresos y una independencia económica.

Luz Elvira Barragán señala que su vida ha cambiado mucho al participar en la cooperativa de la localidad de Pollo de Oro.

“Somos mujeres que antes estábamos solo en nuestros hogares y ahora trabajamos para ayudar a nuestros esposos, hijos y nietos”, manifiesta Barragán.

El proyecto ha sido destacado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), que participa en él con un préstamo de $600 millones y considera esta iniciativa un caso de estudio.

En un comunicado de la entidad bancaria con sede en Washington, Hans Schulz, gerente general del Departamento de Financiamiento Estructurado y Corporativo, señaló que “la participación del BID contribuyó a la elaboración de programas que garantizan el equilibrio de género y la creación de empleo local en el proyecto”.

La inversión

Los desarrolladores

Este proyecto de equidad de género se encuentra enmarcado en la construcción del complejo petroquímico más grande de América Latina, Etileno XXI.

Con una inversión total de $5,200 millones, el complejo de Etileno XXI fue liderado por Odebrecht Ingeniería & Construcción Internacional-Ingeniería Industrial.

El complejo está siendo operado ahora por la empresa mexicano-brasileña Braskem Idesa y desde finales de marzo ya ha comenzado a producir polietileno de alta y baja densidad.

Yarizbeth Hernández Guarneros

Operaria

“Este trabajo se consideraba para hombres por algunas supuestas limitaciones físicas. Aquí no hay diferencia si eres mujer, y siempre ha habido respeto”.

Azucena Torres

Participante en talleres

“Me enseñaron cómo ser empresaria, a romper paradigmas, cómo buscar clientes”.

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