Home > Editoriales > Corre y va de nuevo un diálogo nacional

Corre y va de nuevo un diálogo nacional

Ayer ocurrió en esta capital uno de esos hechos que no suceden todos los días, y menos en domingo: los presidentes de los organismos Ejecutivo, Legislativo y Judicial, acompañados por los titulares del Ministerio Público y la Procuraduría de los Derechos Humanos, así como por el jefe de la Comisión Internacional contra la Impunidad en Guatemala, se reunieron para hablar sobre un asunto de la mayor importancia para el país, la reforma del sector justicia.

Aunque pueda sospecharse que realizar esta reunión en un día inusual haya tenido el cálculo de producir cierto efecto mediático (tal es el nivel de suspicacia que rodea el acontecer nacional), el hecho tiene una significación política múltiple que debe resaltarse.

Lo tiene por el alto nivel de los participantes en la cita dominguera: no se olvide que entre algunos de ellos ha habido roces en temas sensibles. De manera que su capacidad de sentarse a conversar sobre un asunto clave para la vida nacional habla de madurez y responsabilidad de Estado.

La junta de ayer también es importante por un antecedente histórico inmediato que conviene recordar: uno de los grandes roces entre el descalabrado gobierno de Otto Pérez Molina y la Cicig fue, precisamente, el bloqueo del Ejecutivo a una convocatoria de similar contenido encabezada por el comisionado Iván Velásquez. No es ocioso recordar dónde está, hoy, cada uno de estos personajes: el primero en la cárcel y el segundo será el facilitador del proceso reformista.

En tercer lugar, la iniciativa de un diálogo nacional para la reforma del sector justicia se presenta como un corolario fundamental del salto de calidad que tuvo, a partir de abril de 2015, la lucha contra la impunidad en Guatemala. Poco sentido tendría que se haya desbaratado a numerosos focos de corrupción, si los asuntos estructurales que restan eficacia e independencia al conjunto del sistema de justicia quedasen intactos. Es la hora de ir al fondo.

El compromiso de alto nivel de ir a un diálogo con tan importante contenido, por consiguiente, no debería dejar de concitar respaldo ciudadano. A pesar de las varias experiencias fallidas de conversaciones de alto nivel y de compromisos incumplidos.

La expresión coloquial “corre y va de nuevo” alude, precisamente, a esas frustradas y frustrantes experiencias.

Sin ir muy lejos, en medio de la efervescencia social del año pasado, en el Congreso de la República se instalaron mesas de diálogo para analizar asuntos torales para la reforma del Estado y, a la vista de los resultados, no puede evitarse la conclusión de que fueron convocadas como medidas apagafuegos.

Lo que puede marcar la diferencia, ahora, debería ser la facilitación encargada a Velásquez y el acompañamiento de la Fiscal General, Thelma Aldana, y del Procurador de los Derechos Humanos, Jorge de León. Los tres han de estar conscientes que están poniendo en juego su valiosa credibilidad.

.
.

Leave a Reply