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Juan Fernando Campos

Asesor de Sueños

Todos estamos claros que cada estímulo provoca una reacción; sin embargo, una reacción no reflexionada puede convertirse únicamente en un instinto que ha salido a flote y que puede ponernos en situaciones comprometedoras en las consecuencias que desencadena.

El estímulo no necesariamente va a cambiar, es muy probable que estímulos constantes sufran poca o ninguna alteración; sin embargo, lo que sí es modificable es la reacción.

Esa modificación de reacción ante lo que los estímulos externos nos ofrecen es lo que lleva a la persona a enfocarse en desarrollar un estilo de vida proactivo. La proactividad es el hábito de la responsabilidad.  Ella se basa en cuatro elementos que todo ser humano en condiciones normales posee y que le hacen ser diferente del resto de la creación:

Autoconciencia: la cual está basada en el autoconocimiento.  La persona tiene una conciencia de sí misma, de sus reacciones de sus niveles de bondad pero también de sus niveles de maldad.  Sabe de su capacidad de construir, pero también de la capacidad que tiene de destruir y, por lo tanto, genera una conciencia de sí mismo que le permite ser de ayuda en la toma de decisiones de sus reacciones.

Imaginación: se refiere a esa capacidad de visualizar lo que sucederá ante determinada reacción. La persona al estar consciente de sus posibles respuestas logra generar una imagen parcial de lo que pudiera suceder ante lo que haga.

Conciencia Moral: en ella se centra la balanza entre el bien y el mal, entre lo correcto y lo incorrecto.  La conciencia moral permite, en la toma de decisión, evaluar si la reacción que se considera realizar está dentro de los parámetros adecuados y brinda desde antes de ejecutar la reacción un sentido de satisfacción, por estar alineado a los principios y valores que la persona defiende.

Voluntad Independiente: Es el punto de toma de decisión, es el libre albedrío que hace característico a cada ser humano al elegir la acción a ejecutar.

El modelo proactivo colabora en hacernos responsables pues hace ver que cada quien a reaccionado o dado una respuesta a determinado estímulo desde un área en la que solo él puede intervenir: su ser interior.  La proactividad no es un suceso al que se llega, es un estilo de vida que se adopta y que surge del ser interior.  Un líder proactivo es aquel que, conociéndose adecuadamente, logra una gestión correcta de sus emociones y relaciones en la búsqueda de los resultados óptimos para la organización a la que pertenece.  Una vez considerado el proceso de gestión de emociones, la persona va desarrollando como consecuencia un acercamiento hacia la proactividad, no en función de hacer mucho,  sino en función de hacerse responsable de él mismo ante los estímulos que recibe externamente.

Es el libre albedrío que hace característico a cada ser humano al elegir la acción a ejecutar

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