El Siglo

La visita del presidente Juan Manuel Santos

Anoche arribó a Guatemala el presidente de la República de Colombia, Juan Manuel Santos, para una estadía oficial de poco menos de 24 horas y en el inicio de una gira regional que lo llevará, también, a El Salvador y Honduras.

Aunque breve, la visita de Santos a nuestro país y a los otros dos integrantes del llamado Triángulo Norte de Centroamérica, está cargada de expectativas diversas dados los antecedentes históricos de la presencia de Colombia en el acontecer regional, el desarrollo de un auspicioso proceso de paz en la nación sudamericana y la creciente presencia económica colombiana en el istmo centroamericano.

Es este último aspecto, precisamente, el que marca el tono del viaje al Triángulo Norte: en los tres países, Santos se reunirá con el liderazgo empresarial autóctono y él mismo se hace acompañar por inversionistas colombianos, en lo que parece el anuncio de una nueva oleada de proyectos de negocios. Esta no es una visita de exploración, sino una dirigida a promover la expansión de la presencia colombiana.

De mucha importancia será la conferencia magistral que el presidente Santos dará esta tarde, por invitación de la Fundación Esquipulas para la Paz, Democracia, Desarrollo e Integración, en el inicio de un ciclo de actividades conmemorativas de los 30 años de los Acuerdos de Esquipulas (I y II), así como de los 20 años de los Acuerdos de Paz en Guatemala.

Esta será una importante oportunidad para conocer directamente, en voz de una de las partes negociadoras, el futuro del proceso de paz colombiano, tanto el que se desarrolla con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), como las recientemente anunciadas conversaciones con el Ejército de Liberación Nacional (ELN).

Como es sabido, las FARC y el ELN son el último remanente de las organizaciones guerrilleras surgidas en muchas partes de América Latina, a partir de la segunda mitad del siglo XX. Es motivo de profunda reflexión ese fenómeno político-militar de alcance continental, que no puede explicarse exclusivamente con nociones simplistas de la Guerra Fría, sino aluden a realidades estructurales comunes, muchas de las cuales no se han superado.

La comprensión de esa realidad profunda, y la sabiduría política que llevó a los múltiples actores del conflicto colombiano a intentar superar, por la vía del diálogo, la confrontación armada más antigua del continente, alimentan la expectativa en torno a la conferencia del presidente Santos.

A casi 20 años de distancia, muchas y muchos guatemaltecos consideramos oportuno conocer la experiencia de Colombia para tener luces sobre acuciantes preguntas de nuestro propio proceso pacificador. ¿En qué y por qué fracasamos? ¿Qué cosas hacen y acuerdan de manera distinta los negociadores colombianos?

Acaso de este modo lleguemos a comprender por qué, en Guatemala, ya solamente tenemos recuerdos de paz.

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