Home > Columnas > El poder de las palabras

El poder de las palabras

Anna Evelyn Valdez

Master en Comunicacón

Las palabras son conjuntos de letras que tienen un significado. Pero sobre todo son expresiones que tienen un gran impacto en nuestra vida y en la vida de otros con quienes nos comunicamos.

Todos somos libres de expresar nuestras opiniones, de exigir nuestros derechos, abogar por otros, expresarnos enfáticamente y por qué no, desbordarnos de vez en cuando en un desahogo emotivo, honesto y necesario… pero como todo en la vida, estas expresiones tienen un momento, forma y medio, correctos y adecuados.  Y encontrarlos, es el secreto de un actuar responsable.

No siempre es fácil dominar nuestro impulso de expresarnos sin haber reflexionado antes. Más ahora con la posibilidad que nos dan las redes sociales de hacer públicos todos nuestros pensamientos. A veces pienso que las redes sociales se nos adelantaron… llegaron a nuestra vida, dándonos un poder, que aún no estábamos del todo listos para ejercer con propiedad y responsabilidad. A veces hablamos de nosotros o emitimos juicios de los demás sin estar realmente informados o conscientes de las consecuencias.

Recuerdo que cuando con la emotividad de la adolescencia yo juzgaba ciertas circunstancias y acciones de otros, mi papá sabiamente me decía: “Siempre hay que ver el otro lado de la moneda. Todo siempre tiene dos lados.”  Mi papá me estaba haciendo consciente de que mis juicios no eran válidos sólo porque eran mi verdad, sino que debía de forjarlos tomando en consideración las historias y circunstancias de las otras personas también. Al mismo tiempo, en Monte María, mis maestras y monjas me repetían: “Para comentar tienes que estar informada. Si no estás informada ¿con qué derecho vas a opinar?”  Creo que por eso, cuando llegué a la Universidad, no me extrañó escuchar que para toda nota periodística responsable siempre se deben incluir las diferentes versiones y perspectivas de todos los actores. ¡Cuánta verdad!

Ante lamentables sucesos, en los últimos días he visto reacciones y comunicaciones que me han hecho cuestionarme sobre mis propias expresiones. Y siempre tengo tanto qué aprender. Respeto cada una de las posturas y opiniones, no todas comparto y reconozco que muchas me han afectado, cargado y dolido, pero las respeto. Porque al final lo que decimos no habla de los otros, habla de nosotros mismos y de lo que llevamos dentro.

Como madre de familia, perteneciente a la Comunidad Educativa del Liceo Javier, lamento profundamente el fallecimiento de Alexander Aldana, y también lamento muchos hechos que se han suscitado alrededor. Y pido a Dios sobretodo, fortaleza, fe y consuelo para la familia y amigos de Alexander y por sabiduría, templanza y discernimiento, tanto para la Comunidad Educativa como para toda la sociedad. Pido y confío que pronto todo se esclarecerá, que las comunicaciones llegarán con veracidad en su momento y medio oportuno y que se actuará con justicia.

En medio de tanto dolor, entre otras reflexiones, este hecho me reafirma la importancia de pensar antes de escribir o de hablar, después de todo, aparentemente, las palabras son gratis… pero tarde o temprano nos pasan la factura.

No  abras los  labios, si no estás seguro que lo que vas a decir es más bello que el silencio.  Proverbio árabe

.
.

Leave a Reply