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Educación diferenciada por sexos

José J. Camacho

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Me escriben unos lectores sobre la alternativa de controlarse o tener adicción a internet y concretamente a las redes sociales. Todo señala que es tema actual que puede afectar a muchos. No podemos ignorarlo: por eficacia personal… y para poder ayudar a quienes tenemos contacto. Uno me enviaba un estudio interesante que mantiene su actualidad con el paso del tiempo: “La luz roja de una conducta descontrolada” (arvonet.com).

Recientemente la Dra. Doval (aceprensa, 2.dic.2015) publicó un trabajo de título ya sugerente: “Mantenerse atentos en la era de las distracciones”, en el cual señala precisamente que hoy la capacidad de mantener la atención a la realidad que nos rodea se ve amenazada por las nuevas herramientas digitales, aunque también influye toda una corriente cultural que proclama liberarse de la realidad.

La atención es tema de moda, al parecer porque brilla por su ausencia. Preocupación que comienza ya desde el ámbito educativo: docentes y padres alarmados por la falta de capacidad de niños y jóvenes para mantenerse atentos ante cualquier tarea. El libro The World Beyond Your Head, del Prof. Matthew Crawford,  trata del problema de la atención, y de la intervención tecnológica, uno de los factores influyentes. Afirma que desde hace ya años nos invade la ilusión sobre la multitarea pero  y alerta a reconocer que el ser humano tiene una capacidad limitada para prestar atención y que muchos estamos desbordados…

Señala que rastros de esa pasividad e inmersión en una pantalla se pueden detectar en la cantidad de horas que dedicamos a la televisión o vídeos, a juegos y a las redes sociales; y las veces que esas actividades nos impiden atender lo que sucede en la realidad no virtual (la que nos rodea).

Según una investigación ya clásica  de la Universidad de Chicago el deseo de usar las redes sociales es más difícil de resistir que el de fumar o beber alcohol: y las redes sociales están más fácilmente disponibles, y existe la sensación de que el precio de engancharse a ellas es bajo. Y pregunta, como ejemplo: ¿Puede estar un día sin entrar en Twitter o Facebook? ¿Descuida sus obligaciones familiares o laborales por estar demasiado tiempo en internet? ¿Está más pendiente de sus “amigos virtuales” que de los reales? El problema puede ser de no saber desconectar, y estar constantemente pendiente del Smartphone

Y se señala que el síntoma claro que diferencia del mero usuario del adicto a las redes sociales es que éste va perdiendo otros intereses, y nada le atrae más que estar conectado; descuida o abandona otras actividades estudio, trabajo, obligaciones familiares, sociales…–; y se va alejando progresivamente del mundo real.

Indudablemente las nuevas tecnologías aportan muchas cosas y muy positivas.

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