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Pesar en la comunidad educativa

Bienvenido Argueta Hernández

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Investigador Social

Profunda consternación causó la muerte del joven Edward Alexander Aldana Fuentes en las instalaciones del prestigiado establecimiento educativo Liceo Javier. Las aspiraciones de un joven con talento y afanes de superación, así como el apoyo decidido de sus padres lo condujeron a transferirse de una escuela pública a un establecimiento privado.

El Liceo Javier se ha caracterizado por promover reformas educativas que los pedagogos y psicólogos consideran que constituyen, entre otras, experiencias serias y dignas de ser tomadas en cuenta en otros centros educativos.  De hecho, el Liceo Javier además de ser uno de los establecimientos privados con mejor rendimiento escolar en el país, se destaca por ofrecer una formación moral y ciudadana de reconocida tradición.

Las razones anteriores y la relativa cercanía a su hogar contaron en las decisiones de Edward Alexander y su familia para escoger este establecimiento educativo. Esta misma situación ha sido similar en otras familias, quienes han considerado a lo largo del tiempo la elección de una buena educación para sus hijos.

También se sabe que los colegios con buena reputación poseen un proceso riguroso de selección. En ese sentido se puede inferir que Edward Alexander seguramente era un joven con un nivel de desarrollo intelectual superior. Sus propios padres y familiares lo describen, especialmente por su responsabilidad, capacidades afectivas y, según su abuelo, por su aproximación compasiva hacia los otros.

Sin embargo, las razones de la muerte de este joven aún no están claras. Existen contradicciones entre las versiones de la familia y las autoridades del Liceo Javier. El colegio adoptó una condición estratégica que pone en duda su versión, frente a unos padres que ante el dolor parecieran ser más creíbles en el relato de cómo sucedieron los hechos.

La seriedad que implica la vida de un ser humano, particularmente en la perspectiva cristiana que da origen a las acciones en el Liceo Javier, demanda el cumplimiento de la palabra de sus autoridades que van a colaborar efectivamente para saber la verdad de lo ocurrido. Precisamente la reputación de la que goza el Liceo Javier se encuentra en juego para hacerse justicia, independientemente de las responsabilidades, la condena del o los responsables si los hubiere y las reparaciones que tengan que hacerse a la familia.

El sufrimiento de los padres de Edward Alexander se expande a la comunidad educativa. Como padre de familia y educador expreso mi pesar, solidaridad y comprensión a la familia por este acontecimiento doloroso. A su vez debemos reconocer que los centros educativos deben revisar de manera seria los mecanismos de seguridad y protección de la niñez y juventud.

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